Es curioso. Muy, muy, muy curioso...
El sueño infantil y sus problemas es, sin falta, uno de los temas recurrentes en las tertulias entre madres, en los grupos de crianza y en los foros (de todos los colores...) de maternidad. Nuestro Grupo de Posparto de andar por casa no podía ser una excepción y, también, también lo hemos abordado en más de una ocasión. La mayor parte de las madres, prácticamente todas, problematiza de manera inconsciente el sueño de sus bebés y, con sus múltiples despertares, con su dependencia física de la madre, con su incapacidad para conciliarse lejos de la teta... lo considera anormal, erróneo, casi patológico. Muy pocas entienden que su hij@ es maravilloso tal y como es, y que duermen como duermen porque así lo deben hacer. Por qué? Tanto daño han podido hacer un solo señor, un solo método y un solo libro???
En estos días se habla mucho por la Red del "Donde dije digo digo Diego" del señor Eduard Estivill. Su método (que ni es método ni es suyo, pero bueno) ya no es aplicable a bebés de 4 ó 6 meses. Ahora nos descubre América reconociendo que no es esperable, ni posible!!! que un bebé de 6 meses duerma solito y del tirón en su habitación, abrazadito a su muñeco Pepito, porque la lactancia a demanda (¡!) y el ritmo madurativo de su cerebro no se lo permiten. Acabáramos... Ahora solo l@s niñ@s mayores de 3 años y con verdaderos problemas de insomnio (ein?) pueden dejarse abandonados llorando a su suerte, solo ell@s (y sus padres!) podrán beneficiarse de los estupendos resultados de su método (ni método ni suyo, insisto).Vaya por delante que yo no pienso asumir aquí que Estivill se ha retractado, como algun@s dicen, porque retractarse implica reconocer una equivocación que se ha cometido y hacer un propósito activo de enmienda. Y Estivill no ha reconocido error ninguno: Ha intentado esconder sus viejos argumentos con argumentos "nuevos" (ejem) y, con tanta falta de profesionalidad como poca vergüenza, ha intentado hacernos creer que esos argumentos, ese nuevo acento prolactancia, ese nuevo respeto a las necesidades de los bebés, ese apoyo en la evidencia científica, siempre han estado ahí. Qué desfachatez, por decirlo de una manera fina y educada... No, yo no pienso concederle la más mínima opción para excusarse por las barbaridades que lleva 15 años propagando entre la comunidad maternal, diga lo que diga su (previsiblemente) nuevo súper-ventas editorial.
Pero...
Voy a hacer aquí un poquito de abogado del Diablo y voy a decir algo que pienso y siento realmente, que va a sonar muy feo pero que siento y pienso de verdad: Estivill (ese personaje a mi modo de ver mezquino, interesado e inmoral...) y su método (lo dicho...) no son los auténticos y reales responsables de esos 15 años de llantos. No puede considerarse a Estivill responsable del bienestar (o todo lo contrario...) de tantos y tantísimos bebés porque los bebés son de sus madres y de sus padres, y son las madres y los padres los que toman las decisiones acerca de la crianza de sus hij@s. La responsabilidad acerca del bienestar (o no...) de los bebés es de sus p/madres.
Cómo es posible que tantos, tantos, tantos, tantos padres, durante tanto tiempo, hayan caído en el error de creer las tonterías sin fundamento del señor Estivill y su libro??? Un libro que enseña un método no-científico, cruel, antinatural a más no poder, doloroso, peligroso, desagradable y no sé cuántos adjetivos más... Cómo es posible que tantas madres hayan renunciado a su intuición, a su instinto y a esa necesidad imperiosa que todas las madres sentimos de abrazar a un bebé que llora??? Cómo hemos perdido el Norte hasta el punto de creer que nuestros bebés no saben dormir porque no duermen como este señor dice (decía...) que deben hacer??? Cómo hemos podido ceder la responsabilidad sobre nuestros pequeños??? Cómo nos hemos perdido tanto??? Me cuesta horrores entenderlo. Y no me vale la explicación del carisma de Estivill, de su prosa envolvente (perdón?), de la presión social ni nada de eso. No me valen.
Estivill es una mala persona; pero nosotras hemos sido muy estúpidas...
Espero que ahora, desmontados el pseudo-especialista y su método (ejem...), desprestigiado el libro maldito por su propio autor... espero que ahora, decía, ahora que no quedan excusas, empecemos a comportarnos más como m/padres y menos como borreg@s.
miércoles, 3 de octubre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
INFANCIA SLOW
Decididamente, quiero ser slow...
Quiero compartir hoy con tod@s vosotr@s una lista fascinante que alguien me pasó hace ya bastante tiempo. Yo la tengo pinchada en el tablón de anuncios de mi conciencia y le echo un vistazo de reojillo todas las mañanas. No quiero que se me olvide ni un solo día que cuando eres pequeñ@ ESTAS son las cosas importantes, que ESTA es la auténtica manera de aprender:
Mi hijo mayor aún no ha cumplido los 4 años. Ahora mismo duerme la siesta abrazado a su hermana pequeña, perdidos ambos entre almohadones en la cama grande. La habitación está en penumbra y nuestro gatito siamés ronronea junto a ellos velando sus sueños. Cuando les miro a ambos, en este momento de paz absoluta, la certeza de que se trata de un momento NECESARIO y POSITIVO para ellos me invade y me hace sentir bien. Un antídoto poderoso (y necesario también...) contra la desazón que me provoca todos los años, y este año más aún si cabe, eso que llamamos la vuelta al cole.
Y es que...
Mi hijo mayor es uno de esos niños raros que no se quedan al comedor ni van a clase por las tardes porque su madre prefiere que duerma una buena siesta. La tensión con el profesorado es palpable porque, claro está, a su edad ya debería ser capaz de aguantar toda la jornada sin siesta y, además, faltando a clase por las tardes va a acabar perdiendo mucha materia (¡¿Materia!? ¿¡Qué materia?! ... ¿Van a empezar ya con las ecuaciones de segundo grado?...¿ Mecánica cuántica?... ¿Van a interpretar la Divina Comedia de Dante desde una perspectiva existencial-esencialista???!!! Por Dios...) Es uno de esos niños especiales que no se apunta todavía a las extraescolares porque su madre considera que le hace falta tener tiempo libre para jugar, leer cuentos, pasear y aburrirse. Mi hijo mayor es un niño escolarizado a medias que ha pasado todo el verano explorando los montes y caminos de la Comarca, que ha aprendido a cazar mariposas, a fotografiar libélulas y a diferenciar los sonidos de grillos y cigarras; que sabe hacer un arco y flechas con hilo, plumas y unas buenas ramas, que puede reconocer una imagen de la Gioconda y que sabe que su autor fue un señor muy listo llamado Leonardo Da Vinci... Mi peque sabe decir australopitheco y recitar La Canción del Pirata de Espronceda, le encanta Mozart y entiende lo que es un eclipse. Pero todavía no escribe bien su nombre y solo "lee" letras sueltas, y sus dibujos son bastante abstractos (ejem), y no le gusta nada meterse en la piscina grande, ni siquiera con manguitos.
...De verdad es tan necesario y positivo que un/@ niñ@ de 4 años sepa leer y escribir los nombres de todos sus compañeros de clase, así, porque sí, sin más?? ...Es necesario y positivo que elijamos por él cualquier actividad que ni le va ni le viene para que tenga"algo que hacer", llámese natación, violín, inglés infantil, taekwondo o danzas regionales después de 7 horas (o más!) en el recinto escolar?? ...Es necesario que se pase el día corriendo de aquí para allá cargado de obligaciones impuestas?? ...Es positivo que le hagamos crecer a toda prisa?? Hacer más y más deprisa, saber más y más deprisa, crecer más y más deprisa...
A mí me da vueltas el estómago solo de pensarlo.
L@s niñ@s pequeñ@s tienen derecho a ser eso, pequeñ@s, y a que su ritmo (de movimiento, de vida, de aprendizaje...) sea pequeño también; es decir, lento, tranquilo, pausado... L@s niñ@s viven la vida de una manera y a una velocidad diferente a los adultos. Y si les cogemos de la mano y nos empeñamos en subirles a nuestro carro, si les obligamos a vivir a nuestro ritmo, a nuestra manera y según nuestros criterios -que para nada son los suyos- les robamos la oportunidad de adquirir el conocimiento más valioso de todos: ¿Quién soy yo? ¿Qué es lo que deseo? ¿Qué es lo que me gusta? ¿Hacia dónde quiero dirigir mis pequeños pasos???
Mis peques duermen la siesta ahora mismo, mientras escribo esto, y en casa el único ruido que se oye es el tic-tac de un reloj al que nadie hace el menor caso. Esta paz es necesaria y positiva, y es necesaria y positiva la pregunta de todos los días, cuando nos sentamos frente a la merienda:
"-¿Qué vamos a hacer esta tarde???"
Quiero una infancia slow para mis hijos.
Quiero que crezcan despacito...
Quiero compartir hoy con tod@s vosotr@s una lista fascinante que alguien me pasó hace ya bastante tiempo. Yo la tengo pinchada en el tablón de anuncios de mi conciencia y le echo un vistazo de reojillo todas las mañanas. No quiero que se me olvide ni un solo día que cuando eres pequeñ@ ESTAS son las cosas importantes, que ESTA es la auténtica manera de aprender:
Mi hijo mayor aún no ha cumplido los 4 años. Ahora mismo duerme la siesta abrazado a su hermana pequeña, perdidos ambos entre almohadones en la cama grande. La habitación está en penumbra y nuestro gatito siamés ronronea junto a ellos velando sus sueños. Cuando les miro a ambos, en este momento de paz absoluta, la certeza de que se trata de un momento NECESARIO y POSITIVO para ellos me invade y me hace sentir bien. Un antídoto poderoso (y necesario también...) contra la desazón que me provoca todos los años, y este año más aún si cabe, eso que llamamos la vuelta al cole.
Y es que...
Mi hijo mayor es uno de esos niños raros que no se quedan al comedor ni van a clase por las tardes porque su madre prefiere que duerma una buena siesta. La tensión con el profesorado es palpable porque, claro está, a su edad ya debería ser capaz de aguantar toda la jornada sin siesta y, además, faltando a clase por las tardes va a acabar perdiendo mucha materia (¡¿Materia!? ¿¡Qué materia?! ... ¿Van a empezar ya con las ecuaciones de segundo grado?...¿ Mecánica cuántica?... ¿Van a interpretar la Divina Comedia de Dante desde una perspectiva existencial-esencialista???!!! Por Dios...) Es uno de esos niños especiales que no se apunta todavía a las extraescolares porque su madre considera que le hace falta tener tiempo libre para jugar, leer cuentos, pasear y aburrirse. Mi hijo mayor es un niño escolarizado a medias que ha pasado todo el verano explorando los montes y caminos de la Comarca, que ha aprendido a cazar mariposas, a fotografiar libélulas y a diferenciar los sonidos de grillos y cigarras; que sabe hacer un arco y flechas con hilo, plumas y unas buenas ramas, que puede reconocer una imagen de la Gioconda y que sabe que su autor fue un señor muy listo llamado Leonardo Da Vinci... Mi peque sabe decir australopitheco y recitar La Canción del Pirata de Espronceda, le encanta Mozart y entiende lo que es un eclipse. Pero todavía no escribe bien su nombre y solo "lee" letras sueltas, y sus dibujos son bastante abstractos (ejem), y no le gusta nada meterse en la piscina grande, ni siquiera con manguitos.
...De verdad es tan necesario y positivo que un/@ niñ@ de 4 años sepa leer y escribir los nombres de todos sus compañeros de clase, así, porque sí, sin más?? ...Es necesario y positivo que elijamos por él cualquier actividad que ni le va ni le viene para que tenga"algo que hacer", llámese natación, violín, inglés infantil, taekwondo o danzas regionales después de 7 horas (o más!) en el recinto escolar?? ...Es necesario que se pase el día corriendo de aquí para allá cargado de obligaciones impuestas?? ...Es positivo que le hagamos crecer a toda prisa?? Hacer más y más deprisa, saber más y más deprisa, crecer más y más deprisa...
A mí me da vueltas el estómago solo de pensarlo.
L@s niñ@s pequeñ@s tienen derecho a ser eso, pequeñ@s, y a que su ritmo (de movimiento, de vida, de aprendizaje...) sea pequeño también; es decir, lento, tranquilo, pausado... L@s niñ@s viven la vida de una manera y a una velocidad diferente a los adultos. Y si les cogemos de la mano y nos empeñamos en subirles a nuestro carro, si les obligamos a vivir a nuestro ritmo, a nuestra manera y según nuestros criterios -que para nada son los suyos- les robamos la oportunidad de adquirir el conocimiento más valioso de todos: ¿Quién soy yo? ¿Qué es lo que deseo? ¿Qué es lo que me gusta? ¿Hacia dónde quiero dirigir mis pequeños pasos???
Mis peques duermen la siesta ahora mismo, mientras escribo esto, y en casa el único ruido que se oye es el tic-tac de un reloj al que nadie hace el menor caso. Esta paz es necesaria y positiva, y es necesaria y positiva la pregunta de todos los días, cuando nos sentamos frente a la merienda:
"-¿Qué vamos a hacer esta tarde???"
Quiero una infancia slow para mis hijos.
Quiero que crezcan despacito...
martes, 7 de agosto de 2012
LAS MADRES QUE AMAMANTAMOS HACEMOS COSAS RARAS ... E INDECENTES!
Bueno, a mí realmente han llegado a decirme (en mi propia cara, con toda la ídem del mundo) que hasta antinaturales...
Y es que sí, es cierto, ver a un bebé mamando feliz del pecho de su madre suele provocar reacciones de ternura, sonrisas cómplices e incluso algún comentario validador y positivo. Es una imagen hermosa que resume la simbología clásica de la maternidad; de la maternidad entendida como entrega, amor incondicional, protección, cuidado... y todos esos conceptos que de entrada se relacionan con la idea de Madre. O incluso de Buena Madre. Socialmente hablando, de verdad lo creo, es una imagen positiva, valiosa y que gusta.
Pero...
Ay, que ya ha llegado el temido "pero"!
El "pero"(o una hermosa colección de "peros", más bien) llega cuando esta imagen maternal se sale de madre, valga la expresión, y rompe su idílica perfección clásica por cualquier esquina. Veamos:
*La imagen ya no gusta tanto, o no gusta a tantos, cuando esa madre desempeña su labor maternante en público. La misma estampa que, imaginada entre las paredes del hogar, satisface y encanta a tantos, a otros tantos les resulta inquietantemente "sucia" cuando se da en público. Es curioso, cuando menos... Amamantar a un bebé es algo bueno y me convierte en una Buena Madre cuando lo hago en casa, pero si lo saco a la calle me transforma automáticamente en una... en una qué? Tampoco debería sacar al exterior otros comportamientos maternantes como cambiar pañales, leer cuentos, jugar a "cucu-tras" o abrazar y dar besos???
*Hay cosas aún peor vistas que dar pecho en un banco del parque: Dar pecho en el trabajo, aunque sea en mi propio negocio, en la empresa que yo he levantado, en la tienda que yo regento, hace que mi profesionalidad sea puesta en duda. Se de clientes que han estado en mi local unas cuantas veces y a los que estoy convencida de haber atendido siempre con toda la educación del mundo; soy consciente de haberles dado un servicio impecable con el que han quedado plenamente content@s, y soy igualmente conscientes de que dichos clientes han preferido que no vuelva a atenderles yo después de haberme visto detrás del mostrador con mi bebé en el pecho. Sin más.
*El no va más de la lactancia en público: Amamantar "en tránsito", esto es, mientras paseas por la calle o curioseas en unos grandes almacenes. Puede que alguien se te acerque y medio-amablemente te ofrezca una silla o se preste a acompañarte a algún "sitio discreto donde puedas estar más cómoda" . Si también amablemente rechazas la oferta con una sonrisa y un "-Muchísimas gracias pero no me hace falta; estoy estupendamente así!" harás que te miren como a una auténtica perroflauta por muy de Carolina Herrera que vistas. Prueba; es divertido!
*Y eso de dormir con el bebé para poder amamantarlo libre y tranquilamente toda la noche? Ahí las miradas más que de desaprobación van a ser de mofa. Serás la "blanda" a la que sus hijos se suben a la chepa. Puede que te adviertan de que la lactancia nocturna a demanda te convertirá a la larga en la madre de un "ni-ni"... Ya verás...
*Otra terrible transgresión del ideal lactante la constituye la edad del bebé. Amamantar a un recién nacido es hermoso, pero la hermosura del acto disminuye de manera proporcional al crecimiento del bebé. Así, amamantar a un bebé de 9 meses o un año es... digamos... "raro"; amamantar a un bebé (que sí, que lo sigue siendo!) de 18 meses es provocador, y dar teta a un niño de casi 4 años es... es una vergüenza, vamos hombre! Confieso que por más vueltas que le doy no consigo entender por qué esto es así, por qué hay un momento en el que la intimidad y la ternura del acto de amamantar se convierten en algo perverso, obsceno e incluso, como ya os avanzaba al principio que tuve que escuchar en una ocasión, antinatural. Puedo, filosofando un poco al respecto, intuir que tiene algo que ver con la tendencia social a cosificar a los bebés más pequeños, a considerarlos meros muñequitos o entes pasivos que ni sienten ni padecen, y que además son angelicalmente asexuados; a diferencia de los más mayorcitos que dejan de ser angelitos para convertirse en seres humanos, muy humanos, claramente niñOs o niñAs, que muestran su propio carácter, sus primeras palabras reconocibles, que pueden comunicar y expresar emociones y algunos básicos pensamientos. Conforme crecen los bebés-niños se humanizan, y ver a una mujer semidesnuda con un pequeño ser humano en su pecho puede resultar chocante para algunos sectores de esta nuestra paradójica y muchas veces absurda sociedad. La Buena Madre amamanta bebés, no acerca su pecho a los labios de pequeñas personas humanas... No sé, digo yo que irán por ahí los tiros...
*La lactancia es impensable (y pueden tacharte de "ridícula" si sostienes lo contrario) si hablamos de varios bebés a la vez, ya sean gemelos, trillizos o sencillamente dos hermanos de distintas edades. Pretender amamantar a más de un hijo o hija a la vez despierta extrañas suspicacias, genera miradas recelosas y suele desembocar en comentarios hirientes más o menos conscientes y voluntarios. Por qué? Muchas veces me he mordido la lengua para no decirle a alguien "-Te molesta que yo amamante a mis dos hijos porque tú no fuiste capaz de amamantar a uno sólo?" Y no, no lo diré jamás en voz alta porque creo que sería una pregunta injusta, cruel y dañina. Pero lo pienso... lo pienso... Me apena terriblemente esa envidia extraña e insana que flota sobre esas miradas de incomprensión hacia mis dos lactancias paralelas...
*Para terminar, la Buena Madre ha de amamantar al niño perfecto y su lactancia a de ser perfecta también. Decir que "llamar la atención" es una forma demasiado educada de definir la reacción general ante una mamá que amamanta a un bebé con síndrome de Down o con problemas orofaciales serios, o sencillamente ante una mujer que al abrirse la ropa descubre dos pechos y un relactador colgando entre ellos. Son situaciones "especiales" o "extremas", sí, que demasiado frecuentemente se desvalorizan, se desvirtúan con comentarios del tipo de "-Y para qué te tomas tanto trabajo?", "-Pero de verdad te compensa?", "-Pues chica, tú misma, pero que sepas que con el bibe se criaría igual de bien!" ...y acaban degenerando en "casos raros", madres exageradas, locas de la teta, etc.
Muchas de estas situaciones las he vivido en primera persona, otras me han tocado bastante de cerca. Sé lo que es pasar en segundos de Buena Madre a madre que hace cosas raras... e indecentes. De verdad que lo sé. Y sé que no soy la única que se ha sentido así alguna vez, o muchas veces, o demasiadas.Porque la lactancia que la sociedad entiende como aceptable y hasta hermosa es una lactancia medida, limitada, que guarda unas determinadas "formas", que se adhiere a unos cánones precisos, que no se sale del caminito marcado... Pero las madres que amamantamos sabemos que la lactancia real, la de verdad, no es así. Que no solo no tiene horarios ni límite de edad sino que tampoco pone medidas a su forma de expresarse, que no se corta ni se esconde, que te arrastra a una entrega, un cuidado y un amor incondicionales y absolutos. No aparecían estos conceptos en aquella imagen clásica de la Buena Madre que antes veíamos??????
Para esta Semana Mundial de la Lactancia Materna hay muchas causas importantísimas que reivindicar. Hay muchas cuestiones vitales que aún deben resolverse en lo que a la lactancia se refiere, pero mi granito de arena a la Semana en esta ocasión va a ir dedicado no a la lactancia en sí sino a las madres lactantes. Porque tenemos derecho a que se nos comprenda y respete, a que se reconozca que nuestra labor es GRANDE, que está llena de matices y que está en su naturaleza subvertir esquemas y romper corsés. Que no somos raras, indecentes ni nada por el estilo; que somos, definitivamente, Buenas Madres.
Y es que sí, es cierto, ver a un bebé mamando feliz del pecho de su madre suele provocar reacciones de ternura, sonrisas cómplices e incluso algún comentario validador y positivo. Es una imagen hermosa que resume la simbología clásica de la maternidad; de la maternidad entendida como entrega, amor incondicional, protección, cuidado... y todos esos conceptos que de entrada se relacionan con la idea de Madre. O incluso de Buena Madre. Socialmente hablando, de verdad lo creo, es una imagen positiva, valiosa y que gusta.
Pero...
Ay, que ya ha llegado el temido "pero"!
El "pero"(o una hermosa colección de "peros", más bien) llega cuando esta imagen maternal se sale de madre, valga la expresión, y rompe su idílica perfección clásica por cualquier esquina. Veamos:
*La imagen ya no gusta tanto, o no gusta a tantos, cuando esa madre desempeña su labor maternante en público. La misma estampa que, imaginada entre las paredes del hogar, satisface y encanta a tantos, a otros tantos les resulta inquietantemente "sucia" cuando se da en público. Es curioso, cuando menos... Amamantar a un bebé es algo bueno y me convierte en una Buena Madre cuando lo hago en casa, pero si lo saco a la calle me transforma automáticamente en una... en una qué? Tampoco debería sacar al exterior otros comportamientos maternantes como cambiar pañales, leer cuentos, jugar a "cucu-tras" o abrazar y dar besos???
*Hay cosas aún peor vistas que dar pecho en un banco del parque: Dar pecho en el trabajo, aunque sea en mi propio negocio, en la empresa que yo he levantado, en la tienda que yo regento, hace que mi profesionalidad sea puesta en duda. Se de clientes que han estado en mi local unas cuantas veces y a los que estoy convencida de haber atendido siempre con toda la educación del mundo; soy consciente de haberles dado un servicio impecable con el que han quedado plenamente content@s, y soy igualmente conscientes de que dichos clientes han preferido que no vuelva a atenderles yo después de haberme visto detrás del mostrador con mi bebé en el pecho. Sin más.
*El no va más de la lactancia en público: Amamantar "en tránsito", esto es, mientras paseas por la calle o curioseas en unos grandes almacenes. Puede que alguien se te acerque y medio-amablemente te ofrezca una silla o se preste a acompañarte a algún "sitio discreto donde puedas estar más cómoda" . Si también amablemente rechazas la oferta con una sonrisa y un "-Muchísimas gracias pero no me hace falta; estoy estupendamente así!" harás que te miren como a una auténtica perroflauta por muy de Carolina Herrera que vistas. Prueba; es divertido!
*Y eso de dormir con el bebé para poder amamantarlo libre y tranquilamente toda la noche? Ahí las miradas más que de desaprobación van a ser de mofa. Serás la "blanda" a la que sus hijos se suben a la chepa. Puede que te adviertan de que la lactancia nocturna a demanda te convertirá a la larga en la madre de un "ni-ni"... Ya verás...
*Otra terrible transgresión del ideal lactante la constituye la edad del bebé. Amamantar a un recién nacido es hermoso, pero la hermosura del acto disminuye de manera proporcional al crecimiento del bebé. Así, amamantar a un bebé de 9 meses o un año es... digamos... "raro"; amamantar a un bebé (que sí, que lo sigue siendo!) de 18 meses es provocador, y dar teta a un niño de casi 4 años es... es una vergüenza, vamos hombre! Confieso que por más vueltas que le doy no consigo entender por qué esto es así, por qué hay un momento en el que la intimidad y la ternura del acto de amamantar se convierten en algo perverso, obsceno e incluso, como ya os avanzaba al principio que tuve que escuchar en una ocasión, antinatural. Puedo, filosofando un poco al respecto, intuir que tiene algo que ver con la tendencia social a cosificar a los bebés más pequeños, a considerarlos meros muñequitos o entes pasivos que ni sienten ni padecen, y que además son angelicalmente asexuados; a diferencia de los más mayorcitos que dejan de ser angelitos para convertirse en seres humanos, muy humanos, claramente niñOs o niñAs, que muestran su propio carácter, sus primeras palabras reconocibles, que pueden comunicar y expresar emociones y algunos básicos pensamientos. Conforme crecen los bebés-niños se humanizan, y ver a una mujer semidesnuda con un pequeño ser humano en su pecho puede resultar chocante para algunos sectores de esta nuestra paradójica y muchas veces absurda sociedad. La Buena Madre amamanta bebés, no acerca su pecho a los labios de pequeñas personas humanas... No sé, digo yo que irán por ahí los tiros...
*La lactancia es impensable (y pueden tacharte de "ridícula" si sostienes lo contrario) si hablamos de varios bebés a la vez, ya sean gemelos, trillizos o sencillamente dos hermanos de distintas edades. Pretender amamantar a más de un hijo o hija a la vez despierta extrañas suspicacias, genera miradas recelosas y suele desembocar en comentarios hirientes más o menos conscientes y voluntarios. Por qué? Muchas veces me he mordido la lengua para no decirle a alguien "-Te molesta que yo amamante a mis dos hijos porque tú no fuiste capaz de amamantar a uno sólo?" Y no, no lo diré jamás en voz alta porque creo que sería una pregunta injusta, cruel y dañina. Pero lo pienso... lo pienso... Me apena terriblemente esa envidia extraña e insana que flota sobre esas miradas de incomprensión hacia mis dos lactancias paralelas...
*Para terminar, la Buena Madre ha de amamantar al niño perfecto y su lactancia a de ser perfecta también. Decir que "llamar la atención" es una forma demasiado educada de definir la reacción general ante una mamá que amamanta a un bebé con síndrome de Down o con problemas orofaciales serios, o sencillamente ante una mujer que al abrirse la ropa descubre dos pechos y un relactador colgando entre ellos. Son situaciones "especiales" o "extremas", sí, que demasiado frecuentemente se desvalorizan, se desvirtúan con comentarios del tipo de "-Y para qué te tomas tanto trabajo?", "-Pero de verdad te compensa?", "-Pues chica, tú misma, pero que sepas que con el bibe se criaría igual de bien!" ...y acaban degenerando en "casos raros", madres exageradas, locas de la teta, etc.
Muchas de estas situaciones las he vivido en primera persona, otras me han tocado bastante de cerca. Sé lo que es pasar en segundos de Buena Madre a madre que hace cosas raras... e indecentes. De verdad que lo sé. Y sé que no soy la única que se ha sentido así alguna vez, o muchas veces, o demasiadas.Porque la lactancia que la sociedad entiende como aceptable y hasta hermosa es una lactancia medida, limitada, que guarda unas determinadas "formas", que se adhiere a unos cánones precisos, que no se sale del caminito marcado... Pero las madres que amamantamos sabemos que la lactancia real, la de verdad, no es así. Que no solo no tiene horarios ni límite de edad sino que tampoco pone medidas a su forma de expresarse, que no se corta ni se esconde, que te arrastra a una entrega, un cuidado y un amor incondicionales y absolutos. No aparecían estos conceptos en aquella imagen clásica de la Buena Madre que antes veíamos??????
Para esta Semana Mundial de la Lactancia Materna hay muchas causas importantísimas que reivindicar. Hay muchas cuestiones vitales que aún deben resolverse en lo que a la lactancia se refiere, pero mi granito de arena a la Semana en esta ocasión va a ir dedicado no a la lactancia en sí sino a las madres lactantes. Porque tenemos derecho a que se nos comprenda y respete, a que se reconozca que nuestra labor es GRANDE, que está llena de matices y que está en su naturaleza subvertir esquemas y romper corsés. Que no somos raras, indecentes ni nada por el estilo; que somos, definitivamente, Buenas Madres.
jueves, 7 de junio de 2012
DIA MUNDIAL POR LOS DERECHOS DEL NACIMIENTO
Y seguimos de celebraciones.
El dia de hoy, 7 de Junio, ha sido declarado por la OMS "Dia Mundial por los Derechos del Nacimiento". Para conmemorarlo procede una entrada especial en nuestro blog, pero esta vez no va a ser un articulo propio ni una opinion personal; os copio un interesantisimo Decalogo de los Derechos del Nacimiento recogido por la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento, agencia formada por diversas asociaciones que trabajan por la consecucion de una atencion profesional mas respetuosa y natural en el momento de nacer.
No añado mucho mas porque considero que queda todo perfectamente claro...
"Con el propósito de humanizar la llegada de los bebés a la vida, dándoles la bienvenida más cálida y teniendo en cuenta los estudios científicos, que en los últimos años se han llevado a cabo por investigadores en los diferentes campos de la medicina, la psiquiatría y la psicología, de la talla de Wilhelm Reich, Frederick Leboyer, Michel Odent., Thomas Verny, Alfred Tomatis, Jorge Cesar Martínez... entre otros. Tales investigaciones coinciden en subrayar que durante la gestación, nacimiento y primera infancia se gesta la salud física y psíquica del futuro adulto, salud que se formará con las experiencias vividas durante dicho período. Basándose en dichas investigaciones, como forma de prevención, la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento presenta las siguientes propuestas:
PRIMERO.- La decisión de concebir un hijo / a debería ser tomada libre y responsablemente por la madre y el padre. Los padres tendrían que ser conscientes de la importancia que para su hijo / a tiene el que ellos le comuniquen su aceptación y su afecto desde el inicio de la gestación.
SEGUNDO.- El útero materno ha de ser para el bebé lugar de bienestar. Él necesita sentirse protegido, seguro y querido, para ello es importante la preparación de la futura madre. La gestación tendría que ser una experiencia consciente, responsable, vivida por los padres con gozo; un periodo de enriquecimiento que inicie una relación plena y gratificante.
TERCERO.- Los padres deberían recibir toda la información y todo el apoyo. Para que el embarazo se desarrolle con satisfacción y en armonía sería recomendable el trabajo conjunto y la preparación previa entre los padres y la persona o personas que vayan a asistir al parto.
CUARTO.- El lugar, el ambiente y la compañía en el momento de la llega de un bebé deberían cuidarse con esmero. La manera en que un bebé llega a este mundo es de vital importancia para él, para sus padres y para la sociedad en la que nace, por ello, la decisión de dónde, con quién y cómo queremos que nazca nuestro hijo / a debería tomarse responsablemente, teniendo la seguridad de que es lo mejor que le podemos ofrecer.
QUINTO.- En su nacimiento, el bebé debería ser el principal protagonista. Uno de los acontecimientos más trascendentales en la vida de un ser humano es el de su nacimiento, debería ser el bebé, junto con sus padres, el verdadero protagonista de este hecho. La madre tendría que colaborar activamente con su hijo o hija en esta aventura de nacer. El padre debería ofrecer todo su apoyo, sus cuidados y contribuir así al bienestar del bebé y de su pareja. Se trata de favorecer, y no perturbar, el proceso de nacimiento, de facilitar el encuentro entre la madre, el bebé y el padre.
SEXTO.- Respeto al proceso fisiológico del parto. El parto se debería desarrollar en las mejores condiciones de intimidad, de respeto, de delicadeza, de calma, de libertad para dar a luz en cualquier posición. Las luces intensas, el exceso de ruido, las órdenes, las prisas, la rigidez de los protocolos, la falta de privacidad y las intervenciones sistemáticas inhiben el proceso natural del nacimiento.
SÉPTIMO.- A ningún bebé se le debería privar de la creación del vínculo extrauterino con su madre. Es absolutamente necesario para el recién nacido permanecer junto a su madre, su vida biológica continúa en íntima unión con ella, que es lo conocido, su cuna, su alimento y su seguridad. Esta relación tendría que ser respetada porque el bienestar del recién nacido debe prevalecer sobre cualquier otra consideración.
OCTAVO.- El apoyo a la lactancia materna tendría que ser firme, constante, cálido y basado en la información adecuada. A través de la leche materna el bebé recibe, además del mejor alimento, afecto y ternura; recibe inmunidad ante posibles infecciones y se establece una estrecha relación entre él y su madre; recibe estímulo madurativos y una fuente integral de salud para comenzar su andadura en la vida. El tacto es el sentido más desarrollado que tiene el bebé, él necesita ser tocado, acariciado. La madre, que escoge dar el pecho, se pronuncia por dar prioridad a los contactos prolongados con su hijo antes que a otras exigencias de nuestra agitada vida.
NOVENO.- El bebé debería ser atendido personalmente por su madre y / o padre, por lo menos, durante el primer año de vida, con el fin de afianzar el vínculo afectivo entre madre e hijo, tan necesario para éste en su futura vida, y de cubrir las necesidades psicológicas y físicas del bebé, se hace necesario activar fórmulas que permitan mayor presencia de los padres al menos durante el primer año de vida del bebé, tales como la ampliación del periodo de descanso maternal y / o paternal.
DÉCIMO.- El bebé debería contar con nuestro respeto y apoyo incondicional por el sólo hecho de haber sido invitado a venir. El principal derecho del niño / a al nacer es el de recibir nuestro amor, nuestra consideración y nuestro respeto, puesto que es un ser consciente, inteligente y sensible. No hay nada que dé a la vida de un niño o una niña cimientos tan sólidos como la experiencia de sentirse, ya desde el útero, amado y deseado."
Para mas informacion al respecto puedes visitar:
PLATAFORMA PRO DERECHOS DEL NACIMIENTO
El dia de hoy, 7 de Junio, ha sido declarado por la OMS "Dia Mundial por los Derechos del Nacimiento". Para conmemorarlo procede una entrada especial en nuestro blog, pero esta vez no va a ser un articulo propio ni una opinion personal; os copio un interesantisimo Decalogo de los Derechos del Nacimiento recogido por la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento, agencia formada por diversas asociaciones que trabajan por la consecucion de una atencion profesional mas respetuosa y natural en el momento de nacer.
No añado mucho mas porque considero que queda todo perfectamente claro...
"Con el propósito de humanizar la llegada de los bebés a la vida, dándoles la bienvenida más cálida y teniendo en cuenta los estudios científicos, que en los últimos años se han llevado a cabo por investigadores en los diferentes campos de la medicina, la psiquiatría y la psicología, de la talla de Wilhelm Reich, Frederick Leboyer, Michel Odent., Thomas Verny, Alfred Tomatis, Jorge Cesar Martínez... entre otros. Tales investigaciones coinciden en subrayar que durante la gestación, nacimiento y primera infancia se gesta la salud física y psíquica del futuro adulto, salud que se formará con las experiencias vividas durante dicho período. Basándose en dichas investigaciones, como forma de prevención, la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento presenta las siguientes propuestas:
PRIMERO.- La decisión de concebir un hijo / a debería ser tomada libre y responsablemente por la madre y el padre. Los padres tendrían que ser conscientes de la importancia que para su hijo / a tiene el que ellos le comuniquen su aceptación y su afecto desde el inicio de la gestación.
SEGUNDO.- El útero materno ha de ser para el bebé lugar de bienestar. Él necesita sentirse protegido, seguro y querido, para ello es importante la preparación de la futura madre. La gestación tendría que ser una experiencia consciente, responsable, vivida por los padres con gozo; un periodo de enriquecimiento que inicie una relación plena y gratificante.
TERCERO.- Los padres deberían recibir toda la información y todo el apoyo. Para que el embarazo se desarrolle con satisfacción y en armonía sería recomendable el trabajo conjunto y la preparación previa entre los padres y la persona o personas que vayan a asistir al parto.
CUARTO.- El lugar, el ambiente y la compañía en el momento de la llega de un bebé deberían cuidarse con esmero. La manera en que un bebé llega a este mundo es de vital importancia para él, para sus padres y para la sociedad en la que nace, por ello, la decisión de dónde, con quién y cómo queremos que nazca nuestro hijo / a debería tomarse responsablemente, teniendo la seguridad de que es lo mejor que le podemos ofrecer.
QUINTO.- En su nacimiento, el bebé debería ser el principal protagonista. Uno de los acontecimientos más trascendentales en la vida de un ser humano es el de su nacimiento, debería ser el bebé, junto con sus padres, el verdadero protagonista de este hecho. La madre tendría que colaborar activamente con su hijo o hija en esta aventura de nacer. El padre debería ofrecer todo su apoyo, sus cuidados y contribuir así al bienestar del bebé y de su pareja. Se trata de favorecer, y no perturbar, el proceso de nacimiento, de facilitar el encuentro entre la madre, el bebé y el padre.
SEXTO.- Respeto al proceso fisiológico del parto. El parto se debería desarrollar en las mejores condiciones de intimidad, de respeto, de delicadeza, de calma, de libertad para dar a luz en cualquier posición. Las luces intensas, el exceso de ruido, las órdenes, las prisas, la rigidez de los protocolos, la falta de privacidad y las intervenciones sistemáticas inhiben el proceso natural del nacimiento.
SÉPTIMO.- A ningún bebé se le debería privar de la creación del vínculo extrauterino con su madre. Es absolutamente necesario para el recién nacido permanecer junto a su madre, su vida biológica continúa en íntima unión con ella, que es lo conocido, su cuna, su alimento y su seguridad. Esta relación tendría que ser respetada porque el bienestar del recién nacido debe prevalecer sobre cualquier otra consideración.
OCTAVO.- El apoyo a la lactancia materna tendría que ser firme, constante, cálido y basado en la información adecuada. A través de la leche materna el bebé recibe, además del mejor alimento, afecto y ternura; recibe inmunidad ante posibles infecciones y se establece una estrecha relación entre él y su madre; recibe estímulo madurativos y una fuente integral de salud para comenzar su andadura en la vida. El tacto es el sentido más desarrollado que tiene el bebé, él necesita ser tocado, acariciado. La madre, que escoge dar el pecho, se pronuncia por dar prioridad a los contactos prolongados con su hijo antes que a otras exigencias de nuestra agitada vida.
NOVENO.- El bebé debería ser atendido personalmente por su madre y / o padre, por lo menos, durante el primer año de vida, con el fin de afianzar el vínculo afectivo entre madre e hijo, tan necesario para éste en su futura vida, y de cubrir las necesidades psicológicas y físicas del bebé, se hace necesario activar fórmulas que permitan mayor presencia de los padres al menos durante el primer año de vida del bebé, tales como la ampliación del periodo de descanso maternal y / o paternal.
DÉCIMO.- El bebé debería contar con nuestro respeto y apoyo incondicional por el sólo hecho de haber sido invitado a venir. El principal derecho del niño / a al nacer es el de recibir nuestro amor, nuestra consideración y nuestro respeto, puesto que es un ser consciente, inteligente y sensible. No hay nada que dé a la vida de un niño o una niña cimientos tan sólidos como la experiencia de sentirse, ya desde el útero, amado y deseado."
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PLATAFORMA PRO DERECHOS DEL NACIMIENTO
viernes, 25 de mayo de 2012
PARTO Y RESPETO
Faltan un par de días para que termine la que ha sido llamada SMPR, Semana Mundial por el Parto Respetado. Semana Mundial por el Parto Respetado... Parto Respetado... Da qué pensar...
¿Qué es en realidad un Parto Respetado? ¿A qué nos estamos refiriendo cuando usamos estas palabras? ¿De qué le estamos hablando a la sociedad con nuestras actividades de esta semana, con nuestras charlas, proyecciones, artículos? ¿Qué reivindicamos?
Parto Respetado. Sigo dándole vueltas...
¿Para qué o quién pedimos este respeto? ¿Para la mujer de parto o para el parto en sí? ¿Queremos que se respete la dignidad, la voluntad y el poder de decisión de las mujeres... o queremos que se respete la fisiología del parto, su desarrollo espontáneo y su curso natural?
Me inclino a pensar, y ésta es una reflexión absolutamente personal, que el trabajo a realizar en esta semana especial de reivindicaciones y pellizcos en la conciencia, en ésta y en todas las demás semanas que nos quedan por delante, es justamente el que tiende a aunar en una sóla ambas causas. Esto es, lograr que las mujeres asimilen como "lo más deseable", "lo mejor" y "lo más NORMAL" el parto no intervenido; que lo demanden, que lo defiendan, que lo exijan, que lo hagan respetar y, así, se hagan respetar a sí mismas como agentes del mismo.
Pero claro, para ello es fundamental que primero lo conozcan y lo entiendan...
A día de hoy tengo la sensación de que aún estamos un poco demasiado lejos de esta reivindicación ideal. Me parece que la lucha por el parto respetado se nos queda todavía un poco "coja" porque solo responde a la demanda de una minoría informada de mujeres. Mujeres que sí, que lo conocen y lo entienden. Solo esa minoría exige esta semana que se las respete a ellas y se respeten sus partos. A las demás mujeres la batalla ni les va ni les viene, en el mejor de los casos, y en el peor lo llegan a considerar una especie de ataque, lo contemplan con recelo y desconfianza. He visto gestos claros de desprecio en algunas de ellas al pasar por delante del cartel conmemorativo que cuelga en la puerta de mi tienda; y he oído comentarios al vuelo del tipo "-...bah, esto es algo de "ésas" que paren en casa", "-Sí, sí, eso, y la que necesite una cesárea que se muera, no?! (verídico...), o " Uy, quita, quita, donde esté una buena epidural..."
Quizás retorciendo un poco ese aspecto dual de la expresión Parto Respetado, reconociendo que puede referirse al respeto por las mujeres de parto tanto como al respeto por el parto mismo, podamos llegar a la conclusión de que también estas mujeres que defienden y buscan un parto protocolizado, medicalizado e intervenido tienen derecho a que su decisión se respete, ¿no? Respetar la opción de parto de estas mujeres, no obstante, supone desatender el respeto debido al parto mismo, al parto como proceso fisiológico natural. Y eso no puede consentirse. Hay una perversión dialéctica inaceptable en este argumento.
Pero claro, es que enfocarse solo en salvaguardar este aspecto, aun pasando por encima de la sensibilidad de algunas mujeres... Trabajar por un parto respetado que ellas rechazan y hacerlo al margen de ellas, enfrente de ellas, en "otro bando"... No sé, hay algo ahí que tampoco me convence... En realidad no puedo evitar pensar que también constituye una enorme falta de respeto hacia esas mujeres el hecho mismo de que alguien o algo les haya hecho llegar a pensar y sentir de esa manera; que esa misma sensibilidad equivocada es la muestra de que han sido gravísimamente faltadas al respeto en su calidad de mujeres y de "paridoras"; que han sido engañadas, estafadas, manipuladas...
Necesitamos con urgencia resolver esta situación de contradicción intrínseca. Es prioritario conseguir que el respeto en el momento del parto sea algo a exigir tanto para las mujeres que paren como para su propio acto de parir. Y para ello lo básico, lo fundamental, como casi siempre, se resume en una palabra: INFORMACIÓN. Lo básico, lo fundamental, lo más importante es, creo, empezar por normalizar la información que cada mujer recibe acerca de qué es ( y qué no...) un parto. Y ese trabajo, ímprobo, colosal, enorme, nos incumbe y nos afecta a tod@s, y tod@s debemos arrimar el hombro para llevarlo adelante.
- El personal sanitario (matronas, ginecólogos, enfermeras, pediatras, anestesistas, ecografistas...) DEBE actualizarse y debe involucrarse activamente en la labor de informar de forma completa y correcta a las mujeres tanto durante el embarazo como en el momento de parir. Basta de patologizar la gestación con pruebas absurdas, de infantilizar a las mujeres en las consultas, de decidir por ellas, y de dar cosas por sentado. No es aceptable que a estas alturas haya mujeres (muchas...) que, incluso después de semanas asistiendo a los llamados "Cursos de Preparación al Parto", creen que es imposible parir a un bebé de nalgas por vía vaginal...
- Los hospitales y maternidades DEBEN adaptar sus instalaciones y protocolos a la naturaleza real (no-manipulada, no-adaptada, no-intervenida) de los partos. Menos potros obstétricos y más matronas capaces de atender un parto vertical. Menos cunitas de metacrilato en las habitaciones y más capacidad para promover la lactancia materna del neonato. Menos cardiotocógrafos y más acompañamiento real a las madres. Menos luz, menos voces y menos gente en el paritorio y más atención personal a la familia que está naciendo...
- Los medios de comunicación DEBEN evitar el ensalzamiento de modelos de atención al parto basados en la dominación y la violencia (todas sabemos de qué hablo...), y también la justificación y frivolización de formas antinaturales y peligrosas de parir (cesáreas concertadas, inducciones programadas por cuestiones de agenda, packs megafashions parto+liposucción, etc...). El cine y la TV son en buena medida responsables de la calidad del imaginario colectivo que ilustra nuestra percepción social de lo que es un parto; no deberían descuidar más esta responsabilidad...
- Nosotros mismos como educadores de nuestros niños y niñas DEBEMOS esforzarnos en trasmitir a las generaciones venideras una idea limpia, sana y natural del nacimiento y del acto de parir. Da mucha pena escuchar a una niña de ocho años preguntar a una madre recién parida, con los ojos abiertísimos y esa inocente fascinación de l@s niñ@s por lo "gore", "-... Y te han dado muchos puntos ahí abajo???" , dando por sentado que un parto incluye una raja y que esa raja hay que
coserla...
Hay muchos frentes a tener en cuenta pero un solo objetivo a perseguir cuando llamamos al orden a todos ellos: Mostrar el parto como un acto saludable, natural, hermoso, positivo, un proceso NORMAL par el que las mujeres estamos fisiológicamente preparadas, algo que somos capaces de hacer por nosotras mismas (basta ya de ginecólogos que "hacen partos", por favor!), algo que no da miedo y que merece, por encima de todo, el mayor de los respetos.
Si logramos que este panorama soñado se haga real, que las mujeres capten a su alrededor de manera natural y cotidiana este mensaje, que lo entiendan y lo acepten, estaremos dando sentido, de verdad, a la expresión Parto Respetado. Estaremos respetando de verdad el parto y a las mujeres que paren.
¿Qué es en realidad un Parto Respetado? ¿A qué nos estamos refiriendo cuando usamos estas palabras? ¿De qué le estamos hablando a la sociedad con nuestras actividades de esta semana, con nuestras charlas, proyecciones, artículos? ¿Qué reivindicamos?
Parto Respetado. Sigo dándole vueltas...
¿Para qué o quién pedimos este respeto? ¿Para la mujer de parto o para el parto en sí? ¿Queremos que se respete la dignidad, la voluntad y el poder de decisión de las mujeres... o queremos que se respete la fisiología del parto, su desarrollo espontáneo y su curso natural?
Me inclino a pensar, y ésta es una reflexión absolutamente personal, que el trabajo a realizar en esta semana especial de reivindicaciones y pellizcos en la conciencia, en ésta y en todas las demás semanas que nos quedan por delante, es justamente el que tiende a aunar en una sóla ambas causas. Esto es, lograr que las mujeres asimilen como "lo más deseable", "lo mejor" y "lo más NORMAL" el parto no intervenido; que lo demanden, que lo defiendan, que lo exijan, que lo hagan respetar y, así, se hagan respetar a sí mismas como agentes del mismo.
Pero claro, para ello es fundamental que primero lo conozcan y lo entiendan...
A día de hoy tengo la sensación de que aún estamos un poco demasiado lejos de esta reivindicación ideal. Me parece que la lucha por el parto respetado se nos queda todavía un poco "coja" porque solo responde a la demanda de una minoría informada de mujeres. Mujeres que sí, que lo conocen y lo entienden. Solo esa minoría exige esta semana que se las respete a ellas y se respeten sus partos. A las demás mujeres la batalla ni les va ni les viene, en el mejor de los casos, y en el peor lo llegan a considerar una especie de ataque, lo contemplan con recelo y desconfianza. He visto gestos claros de desprecio en algunas de ellas al pasar por delante del cartel conmemorativo que cuelga en la puerta de mi tienda; y he oído comentarios al vuelo del tipo "-...bah, esto es algo de "ésas" que paren en casa", "-Sí, sí, eso, y la que necesite una cesárea que se muera, no?! (verídico...), o " Uy, quita, quita, donde esté una buena epidural..."
Quizás retorciendo un poco ese aspecto dual de la expresión Parto Respetado, reconociendo que puede referirse al respeto por las mujeres de parto tanto como al respeto por el parto mismo, podamos llegar a la conclusión de que también estas mujeres que defienden y buscan un parto protocolizado, medicalizado e intervenido tienen derecho a que su decisión se respete, ¿no? Respetar la opción de parto de estas mujeres, no obstante, supone desatender el respeto debido al parto mismo, al parto como proceso fisiológico natural. Y eso no puede consentirse. Hay una perversión dialéctica inaceptable en este argumento.
Pero claro, es que enfocarse solo en salvaguardar este aspecto, aun pasando por encima de la sensibilidad de algunas mujeres... Trabajar por un parto respetado que ellas rechazan y hacerlo al margen de ellas, enfrente de ellas, en "otro bando"... No sé, hay algo ahí que tampoco me convence... En realidad no puedo evitar pensar que también constituye una enorme falta de respeto hacia esas mujeres el hecho mismo de que alguien o algo les haya hecho llegar a pensar y sentir de esa manera; que esa misma sensibilidad equivocada es la muestra de que han sido gravísimamente faltadas al respeto en su calidad de mujeres y de "paridoras"; que han sido engañadas, estafadas, manipuladas...
Necesitamos con urgencia resolver esta situación de contradicción intrínseca. Es prioritario conseguir que el respeto en el momento del parto sea algo a exigir tanto para las mujeres que paren como para su propio acto de parir. Y para ello lo básico, lo fundamental, como casi siempre, se resume en una palabra: INFORMACIÓN. Lo básico, lo fundamental, lo más importante es, creo, empezar por normalizar la información que cada mujer recibe acerca de qué es ( y qué no...) un parto. Y ese trabajo, ímprobo, colosal, enorme, nos incumbe y nos afecta a tod@s, y tod@s debemos arrimar el hombro para llevarlo adelante.
- El personal sanitario (matronas, ginecólogos, enfermeras, pediatras, anestesistas, ecografistas...) DEBE actualizarse y debe involucrarse activamente en la labor de informar de forma completa y correcta a las mujeres tanto durante el embarazo como en el momento de parir. Basta de patologizar la gestación con pruebas absurdas, de infantilizar a las mujeres en las consultas, de decidir por ellas, y de dar cosas por sentado. No es aceptable que a estas alturas haya mujeres (muchas...) que, incluso después de semanas asistiendo a los llamados "Cursos de Preparación al Parto", creen que es imposible parir a un bebé de nalgas por vía vaginal...
- Los hospitales y maternidades DEBEN adaptar sus instalaciones y protocolos a la naturaleza real (no-manipulada, no-adaptada, no-intervenida) de los partos. Menos potros obstétricos y más matronas capaces de atender un parto vertical. Menos cunitas de metacrilato en las habitaciones y más capacidad para promover la lactancia materna del neonato. Menos cardiotocógrafos y más acompañamiento real a las madres. Menos luz, menos voces y menos gente en el paritorio y más atención personal a la familia que está naciendo...
- Los medios de comunicación DEBEN evitar el ensalzamiento de modelos de atención al parto basados en la dominación y la violencia (todas sabemos de qué hablo...), y también la justificación y frivolización de formas antinaturales y peligrosas de parir (cesáreas concertadas, inducciones programadas por cuestiones de agenda, packs megafashions parto+liposucción, etc...). El cine y la TV son en buena medida responsables de la calidad del imaginario colectivo que ilustra nuestra percepción social de lo que es un parto; no deberían descuidar más esta responsabilidad...
- Nosotros mismos como educadores de nuestros niños y niñas DEBEMOS esforzarnos en trasmitir a las generaciones venideras una idea limpia, sana y natural del nacimiento y del acto de parir. Da mucha pena escuchar a una niña de ocho años preguntar a una madre recién parida, con los ojos abiertísimos y esa inocente fascinación de l@s niñ@s por lo "gore", "-... Y te han dado muchos puntos ahí abajo???" , dando por sentado que un parto incluye una raja y que esa raja hay que
coserla...
Hay muchos frentes a tener en cuenta pero un solo objetivo a perseguir cuando llamamos al orden a todos ellos: Mostrar el parto como un acto saludable, natural, hermoso, positivo, un proceso NORMAL par el que las mujeres estamos fisiológicamente preparadas, algo que somos capaces de hacer por nosotras mismas (basta ya de ginecólogos que "hacen partos", por favor!), algo que no da miedo y que merece, por encima de todo, el mayor de los respetos.
Si logramos que este panorama soñado se haga real, que las mujeres capten a su alrededor de manera natural y cotidiana este mensaje, que lo entiendan y lo acepten, estaremos dando sentido, de verdad, a la expresión Parto Respetado. Estaremos respetando de verdad el parto y a las mujeres que paren.
martes, 15 de mayo de 2012
UN BEBE DE CARA AL MUNDO
EL pasado fin de semana hemos celebrado aquí, en Balmaseda, nuestro tradicional Mercado Medieval. Como cada año, el pueblo se ha llenado de los colores más vivos, de música y gritos, de un montón de olores y texturas especiales... Animales exóticos, puestos de venta con objetos de lo más curioso, equilibristas, fakires y magos, caballeros malhumorados de armaduras relucientes, damas delicadas con riquísimos vestidos largos... Vendedores ambulantes, animadores varios, gentes del pueblo y turistas, muchos, muchísimos, una cantidad abrumadora de turistas. Caminar por las calles de la Villa, entre una cosa y otra, era una tarea complicada y a veces ¡hasta peligrosa! Una locura fascinante.
Pues bien; en medio de este jaleo me ha sorprendido (o quizás no tanto, por desgracia...) cruzarme con decenas (no uno, ni dos, ni seis, ni diez...) de bebés pequeñitos, muy pequeñitos, que o bien recorrían el Mercado metidos en sus carritos o, aún peor, colgando en distintos artilugios portabebés de dudoso diseño e incierta seguridad. Y TODOS, sí, TODOS, de cara al mundo, mirando hacia la calle, enfrentados al ruido, al bullicio, a un tremendo caos sensorial, a una enorme marea de estímulos.
Y me ha dado mucha pena, la verdad.
¿Tanto nos hemos desconectado de nuestros bebés que nos hemos vuelto incapaces de reconocer su naturaleza más básica, su vulnerabilidad, su sensibilidad extrema, su extrema necesidad de protección?
Es curioso, porque en los talleres de porteo que organizo la mayoría de las madres se muestra reacia a colocar a sus bebés pequeñitos a la espalda y casi todas coinciden al explicar que sienten este cambio de ubicación como una especie de "separación", que es un paso que les cuesta dar porque les supone romper un vínculo importante con sus bebés. Dejar de ver al peque, dejar de tenerle al alcance de sus manos y sus besos, apartarle de la posición frontal, de ese abrazo cercano al pecho y al útero y pasarlo a la espalda lo interpretan de manera inconsciente como una suerte de "abandono", de "pérdida", como si el bebé quedara desamparado y desprotegido... o como si quedaran desamparadas y desprotegidas ellas mismas! Sin embargo la posición de cara a la marcha, que es la que realmente les desprotege y abandona, ésa no solo la piden y preguntan por ella sino que, me consta, me la traen a los talleres recomendada por la pediatra. Según les dicen a los padres en la consulta, es una manera estupenda de estimular a los bebés, de que conozcan el mundo y "se espabilen".
Madre mía...
Vamos a dejar ahora al margen el tema de los problemas fisiológicos que esa postura puede acarrear, y nos centraremos tan solo en el impacto emocional que provoca, ¿de acuerdo? Bien...
Cuando colocamos a un bebé de cara a la marcha, mirando hacia nuestro frente, de espaldas a nosotras, le estamos exponiendo a la totalidad de los estímulos que hay ahí fuera, a todo lo que hay que ver, a todo lo que hay que oír, al soplar del viento, al ladrido de los perros y al brillo chillón del sol en los parabrisas de los coches. Para el bebé todo esto es nuevo y atractivo, y al mismo tiempo, precisamente por nuevo y desconocido, un poquito aterrador. ¿De dónde ha salido ese estruendo? ¿Será una amenaza para mí? Y ese señor tan grande que vocifera y hace aspavientos con los brazos, ¿va a hacerme daño? ¿Tengo que temer a ese río de rostros desconocidos que se avalanzan sobre mí casis sin mirarme?... Un bebé no tiene los recursos intelectuales suficientes para responder por sí mismo a estas cuestiones que, de manera pre-lingüística, seguro que se está formulando. No tiene experiencia del mundo como para distinguir qué es peligroso y qué no. No puede entender que la música estridente es eso, música, y no un elemento ensordecedor y hostil, que las mazas de fuego del malabarista son un espectáculo y que los centenares de manos que se acercan a hacerle carantoñas lo hacen con buenas intenciones. !No puede! Un bebé recibe los estímulos del mundo con los ojos como platos, atento al más mínimo acento, absorbiéndolo todo como una esponja... pero una vez absorbidos, no los puede interpretar. Para lograrlo, para dar este nuevo paso en su relación con el mundo necesita tener acceso a la reacción de su persona de confianza y referencia, de su mamá, de quien le acompaña en ese paseo; necesita ver, oír, sentir qué ocurre en el rostro de esa persona, si se asusta, si se mantiene tranquila, si parece preocupada o divertida... La actitud de esa persona ante todas esas experiencias que está viviendo le da la pista que precisa para saber si él mismo debe asustarse o se puede sentir seguro y tranquilo. Pero claro, un bebé que viaja por el mundo de espaldas a su cuidador, pierde esta pista y se queda desoladoramente sólo...
Un bebé de cara al mundo está perdido.
Un bebé de cara al mundo no sabe lo que está viendo, no sabe lo que oye, no entiende nada, y cuando todo este caos sensorial le supera y le agota ni siquiera tiene la opción de refugiarse en el cuerpo del portador, no puede "mirar hacia otro lado", no hay un lugar seguro y familiar hacia donde mirar.
Es tristemente curioso que mantengamos ese instintinto conservador que nos dificulta llevar a los bebés a nuestras espaldas y, sin embargo, no nos demos cuenta de lo devastador que puede ser conservarlos en nuestro pecho, sí, pero de espaldas a nosotros.
Es espantosamente triste que los profesionales que nos cuidan (??) lo hagan recomendándonos conductas como ésta desde tamaña ceguera.
Habría que empezar a analizar qué clase de prejuicios culturales nos ciega así, a qué tipo de corriente social nos estamos entregando que nos lleva a criar a nuestros bebés de esa manera tan extraña...
Pues bien; en medio de este jaleo me ha sorprendido (o quizás no tanto, por desgracia...) cruzarme con decenas (no uno, ni dos, ni seis, ni diez...) de bebés pequeñitos, muy pequeñitos, que o bien recorrían el Mercado metidos en sus carritos o, aún peor, colgando en distintos artilugios portabebés de dudoso diseño e incierta seguridad. Y TODOS, sí, TODOS, de cara al mundo, mirando hacia la calle, enfrentados al ruido, al bullicio, a un tremendo caos sensorial, a una enorme marea de estímulos.
Y me ha dado mucha pena, la verdad.
¿Tanto nos hemos desconectado de nuestros bebés que nos hemos vuelto incapaces de reconocer su naturaleza más básica, su vulnerabilidad, su sensibilidad extrema, su extrema necesidad de protección?
Es curioso, porque en los talleres de porteo que organizo la mayoría de las madres se muestra reacia a colocar a sus bebés pequeñitos a la espalda y casi todas coinciden al explicar que sienten este cambio de ubicación como una especie de "separación", que es un paso que les cuesta dar porque les supone romper un vínculo importante con sus bebés. Dejar de ver al peque, dejar de tenerle al alcance de sus manos y sus besos, apartarle de la posición frontal, de ese abrazo cercano al pecho y al útero y pasarlo a la espalda lo interpretan de manera inconsciente como una suerte de "abandono", de "pérdida", como si el bebé quedara desamparado y desprotegido... o como si quedaran desamparadas y desprotegidas ellas mismas! Sin embargo la posición de cara a la marcha, que es la que realmente les desprotege y abandona, ésa no solo la piden y preguntan por ella sino que, me consta, me la traen a los talleres recomendada por la pediatra. Según les dicen a los padres en la consulta, es una manera estupenda de estimular a los bebés, de que conozcan el mundo y "se espabilen".
Madre mía...
Vamos a dejar ahora al margen el tema de los problemas fisiológicos que esa postura puede acarrear, y nos centraremos tan solo en el impacto emocional que provoca, ¿de acuerdo? Bien...
Cuando colocamos a un bebé de cara a la marcha, mirando hacia nuestro frente, de espaldas a nosotras, le estamos exponiendo a la totalidad de los estímulos que hay ahí fuera, a todo lo que hay que ver, a todo lo que hay que oír, al soplar del viento, al ladrido de los perros y al brillo chillón del sol en los parabrisas de los coches. Para el bebé todo esto es nuevo y atractivo, y al mismo tiempo, precisamente por nuevo y desconocido, un poquito aterrador. ¿De dónde ha salido ese estruendo? ¿Será una amenaza para mí? Y ese señor tan grande que vocifera y hace aspavientos con los brazos, ¿va a hacerme daño? ¿Tengo que temer a ese río de rostros desconocidos que se avalanzan sobre mí casis sin mirarme?... Un bebé no tiene los recursos intelectuales suficientes para responder por sí mismo a estas cuestiones que, de manera pre-lingüística, seguro que se está formulando. No tiene experiencia del mundo como para distinguir qué es peligroso y qué no. No puede entender que la música estridente es eso, música, y no un elemento ensordecedor y hostil, que las mazas de fuego del malabarista son un espectáculo y que los centenares de manos que se acercan a hacerle carantoñas lo hacen con buenas intenciones. !No puede! Un bebé recibe los estímulos del mundo con los ojos como platos, atento al más mínimo acento, absorbiéndolo todo como una esponja... pero una vez absorbidos, no los puede interpretar. Para lograrlo, para dar este nuevo paso en su relación con el mundo necesita tener acceso a la reacción de su persona de confianza y referencia, de su mamá, de quien le acompaña en ese paseo; necesita ver, oír, sentir qué ocurre en el rostro de esa persona, si se asusta, si se mantiene tranquila, si parece preocupada o divertida... La actitud de esa persona ante todas esas experiencias que está viviendo le da la pista que precisa para saber si él mismo debe asustarse o se puede sentir seguro y tranquilo. Pero claro, un bebé que viaja por el mundo de espaldas a su cuidador, pierde esta pista y se queda desoladoramente sólo...
Un bebé de cara al mundo está perdido.
Un bebé de cara al mundo no sabe lo que está viendo, no sabe lo que oye, no entiende nada, y cuando todo este caos sensorial le supera y le agota ni siquiera tiene la opción de refugiarse en el cuerpo del portador, no puede "mirar hacia otro lado", no hay un lugar seguro y familiar hacia donde mirar.
Es tristemente curioso que mantengamos ese instintinto conservador que nos dificulta llevar a los bebés a nuestras espaldas y, sin embargo, no nos demos cuenta de lo devastador que puede ser conservarlos en nuestro pecho, sí, pero de espaldas a nosotros.
Es espantosamente triste que los profesionales que nos cuidan (??) lo hagan recomendándonos conductas como ésta desde tamaña ceguera.
Habría que empezar a analizar qué clase de prejuicios culturales nos ciega así, a qué tipo de corriente social nos estamos entregando que nos lleva a criar a nuestros bebés de esa manera tan extraña...
sábado, 5 de mayo de 2012
YO TAMBIEN VOY A ESCRIBIR SOBRE BABYBOOM
No quería tener que hacerlo. De verdad que no me apetecía nada escribir sobre este tema, en serio, ya sabéis que comentar lo que se ve o se dice en la televisión acerca del tema parto siempre me da mucho yuyu; pero es que... Es que me está pasando lo que yo creo que nos está pasando a casi todas: Que o lo vomito, o reviento. Que si me callo y me lo trago siento que me voy a envenenar. Que, como diría mi abuela, hay cosas que claman al cielo y ante las que no se puede pasar de largo. No es que no se deba pasar de largo; es que NO SE PUEDE, es que es imposible, es que es imperativo tomar partido y dejar clara una postura. Es que...
De verdad que me cuesta hasta encontrar las palabras.
Soy consciente de que este blog lo leen algunas amatxus ajenas al ámbito... cómo llamarlo... a ese ambito en el que muchas otras nos movemos compartiendo blogs, asociaciones, listas de correo, foros, etc. Mujeres que no dedican su tiempo a ver videos de partos fisiológicos por internet, que no tienen una copia de las recomendaciones de la OMS subrayada y con anotaciones al margen, que no han oído hablar de cosas como "parto sin violencia", "cóctail de hormonas" ni "el planeta parto", ni de personas como Leboyer u Odent. Estas mujeres, probablemente, tampoco han escuchado nunca la expresión "violencia obstétrica". Bien. Para todas ellas, voy a intentar escribirlo bien claro:
"La violencia obstétrica es un TÉRMINO LEGAL que describe los DELITOS y VIOLACIONES por parte del personal de salud en contra de los derechos de una mujer embarazada que esté en trabajos de parto."
La definición está extraída de Wikipedia, no es un arrebato extremista y radical que yo misma me haya sacado de la manga. Me he limitado a remarcar con mayúsculas y negrita los términos que considero fundamentales: Es un término legal, y hace referencia a delitos y violaciones. Vamos, que estamos hablando de algo muy serio... Estamos hablando de que las personas que provocan una situación de violencia obstétrica deberían ser considerad@s delincuentes.
Vale. Y... ¿por qué me pongo a hablar aquí de violencia obstétrica, de violaciones y de delincuentes?
Porque eso, eso precisamente y no otra cosa, es lo que estamos viendo los viernes por la noche en ese nefasto y obsceno programa de La Sexta llamado BabyBoom.
No voy a ser condescendiente. no voy a ser políticamente correcta y no voy a preocuparme por si a alguna lectora le molesta mi manera de expresarme. No estoy escribiendo esto como una opinión personal relativa a mis propios gustos y preferencias, no, estoy tratando de llamar la atención sobre algo gravísimo, y es que una situación que roza lo delictivo se está emitiendo en horario de máxima audiencia, comentado por una dulcísima voz en off y que hay muchas-muchísimas mujeres que lo están siguiendo con los ojos y la boca abierta pensando algo así como"-Oh, un parto, qué cosa más bonita..." Es como si de pronto un programa hiciera públicos los archivos secretos de un pederasta y todos al verlos exclamáramos sonrientes: "-Oh, fotos de niñ@s, qué cosa más tierna!" Nos estamos volviendo locos??????
Queridas madres y madres futuras que me leéis, "eso" que se ve en ese programa no son partos. Los partos no son así. Lo que vemos en ese programa son vejaciones, humillaciones, abusos de poder, faltas de respeto y de humanidad... son las salidas de tono de un personal sanitario incompetente que no debería, jamás de los jamases, entrar en contacto con algo tan valioso, tan enorme y tan casi-sagrado como es una mujer de parto. CUALQUIER mujer de parto, sea cual sea su historia, su circunstancia y hasta su comportamiento. Sí, he dicho de la mujer de parto que es algo "valioso, enorme y sagrado" porque lo es, de igual forma que puede convertirse en algo frágil, vulnerable y necesitado de todo el amparo y la contención del mundoY sí, sí, he dicho "personal sanitario incompetente" porque considero que una matrona o un obstetra deben saber, si quieren ser llamados "buenos profesionales", cómo tratar a una mujer de 19 años que perdió a su primer hijo menos de un año atrás y que ahora, en el paritorio, está aterrorizada y absolutamente invadida por aquella experiencia. Y si no saben cómo hacerlo, y en el programa de ayer dejaron bien claro que no lo saben (qué terrible e innecesaria cruelad...), no son personal competente. Punto y pelota.
http://www.lasexta.com/lasextaon/babyboom/completos/ultimo_programa_completo_de_baby_boom__peticion_de_mano_en_directo/609053/1
(... os copio el enlace por si necesitáis refrescar la memoria sobre esta historia...)
Lo que estamos viendo en ese programa no puede rubricarse con un "oh, un parto, qué cosa más bonita..." porque en un parto no puede valer todo. Lo que importa es que el bebé nazca vivo y sano, claro que sí, es innecesario que el personal protagonista del programa nos repita eso una y otra vez porque es algo que todos sabemos y en lo que estamos de acuerdo. Pero velar por la vida y la salud de un recién nacido no tiene por qué implicar ningunear, insultar, despreciar y maltratar a la mujer que lo está pariendo. De hecho, velar DE VERDAD por la vida y la salud de ese bebé debería implicar velar también por la salud y el bienestar de su madre, y cuando hablo de su salud y de su bienestar no me refiero solo a sus constantes vitales y a su percepción del dolor: También estoy hablando de su autoestima, de su confianza en sí misma, de la experiencia positiva de su maternidad... De todo lo que va a posibilitar que, pasado el parto, esa mujer sea capaz de relacionarse con su hij@ de una manera sana y feliz. Por el amor de Dios, qué clase de posparto le espera a esa pobre chica a la que, minutos después de parir, todo el personal presente en su parto le abronca por no colaborar y le dicen cosas como "- Que sepas que tu hijo ha estado a punto de morir por tu culpa!" ??? Y qué clase de posparto le espera, en consecuencia, también a ese bebé! Se me ponen los pelos de punta...
Quiero dejar claro, y lo voy a decir muy alto, que para nada me estoy refiriendo ni me voy a referir en este artículo al hecho de que en el susodicho hospital del programa se realicen más o menos cesáreas o inducciones, que se tire más o menos de oxitocina sintética y de monitores contínuos, que se presione más o menos para que las madres opten por la anestesia (o analgesia, como alguna matrona prefiere llamarla en el programa...) epidural, que se les obligue a parir tumbadas o que se les dirija los pujos. Todo eso puede ser (y de hecho lo es, seguro) muy malo, pueden ser prácticas muy erróneas y puede conllevar un montón de problemas y de patologías en mamás y en bebés. Es cierto, y es denunciable, sí, y es por desgracia un panorama común a muchos otros hospitales y a muchas otras maternidades del país. Lamentablemente, es así. Pero no es ése "el tema". No es a eso a lo que voy. No es eso (o no es eso solo, o no es eso fundamentalmente...) lo que anoche me hacía saltar las lágrimas mientras veía la tele: Era el trato a las madres, era el respeto perdido, la deshumanización, el miedo de esa chica, la crueldad de la ginecóloga, las burlas a otras madres en el programa anterior, la desinformación a la que les someten, la falta de empatía, la sensación de terror en todas ellas, la soledad, el miedo otra vez...
Nadie debería parir así. Ninguna mujer debería ser sometida a tal VIOLENCIA.
Y nadie que cometa violaciones como ésas debería quedar impune, ni legal ni socialmente.
No es bonito, no señor, no lo es...
No voy a meterme a discutir la parte de responsabilidad de la dirección del programa, de la productora, de los responsables del montaje... Que tienen su parte no lo dudo, y seguramente sea una parte importante porque son los que nos están intentando vender el horror cubriéndolo con un gran lazo rosa. Pero los verdaderamente responsables son los que perpetran ese horror. Lo verdaderamente terrible no es ya que eso salga en la tele, sino que eso ocurra.
Hemos regalado un programa de televisión con todo lo que ello conlleva (los halagos de la audiencia, los aplausos del público y sus coronas de "héroes de la maternidad" ) a un grupo de profesionales que, en un mundo más sensato y justo, solo merecerían el descrédito, la desconfianza y hasta una denuncia.
No mis queridas amatxus... no tiene nada de bonito...
De verdad que me cuesta hasta encontrar las palabras.
Soy consciente de que este blog lo leen algunas amatxus ajenas al ámbito... cómo llamarlo... a ese ambito en el que muchas otras nos movemos compartiendo blogs, asociaciones, listas de correo, foros, etc. Mujeres que no dedican su tiempo a ver videos de partos fisiológicos por internet, que no tienen una copia de las recomendaciones de la OMS subrayada y con anotaciones al margen, que no han oído hablar de cosas como "parto sin violencia", "cóctail de hormonas" ni "el planeta parto", ni de personas como Leboyer u Odent. Estas mujeres, probablemente, tampoco han escuchado nunca la expresión "violencia obstétrica". Bien. Para todas ellas, voy a intentar escribirlo bien claro:
"La violencia obstétrica es un TÉRMINO LEGAL que describe los DELITOS y VIOLACIONES por parte del personal de salud en contra de los derechos de una mujer embarazada que esté en trabajos de parto."
La definición está extraída de Wikipedia, no es un arrebato extremista y radical que yo misma me haya sacado de la manga. Me he limitado a remarcar con mayúsculas y negrita los términos que considero fundamentales: Es un término legal, y hace referencia a delitos y violaciones. Vamos, que estamos hablando de algo muy serio... Estamos hablando de que las personas que provocan una situación de violencia obstétrica deberían ser considerad@s delincuentes.
Vale. Y... ¿por qué me pongo a hablar aquí de violencia obstétrica, de violaciones y de delincuentes?
Porque eso, eso precisamente y no otra cosa, es lo que estamos viendo los viernes por la noche en ese nefasto y obsceno programa de La Sexta llamado BabyBoom.
No voy a ser condescendiente. no voy a ser políticamente correcta y no voy a preocuparme por si a alguna lectora le molesta mi manera de expresarme. No estoy escribiendo esto como una opinión personal relativa a mis propios gustos y preferencias, no, estoy tratando de llamar la atención sobre algo gravísimo, y es que una situación que roza lo delictivo se está emitiendo en horario de máxima audiencia, comentado por una dulcísima voz en off y que hay muchas-muchísimas mujeres que lo están siguiendo con los ojos y la boca abierta pensando algo así como"-Oh, un parto, qué cosa más bonita..." Es como si de pronto un programa hiciera públicos los archivos secretos de un pederasta y todos al verlos exclamáramos sonrientes: "-Oh, fotos de niñ@s, qué cosa más tierna!" Nos estamos volviendo locos??????
Queridas madres y madres futuras que me leéis, "eso" que se ve en ese programa no son partos. Los partos no son así. Lo que vemos en ese programa son vejaciones, humillaciones, abusos de poder, faltas de respeto y de humanidad... son las salidas de tono de un personal sanitario incompetente que no debería, jamás de los jamases, entrar en contacto con algo tan valioso, tan enorme y tan casi-sagrado como es una mujer de parto. CUALQUIER mujer de parto, sea cual sea su historia, su circunstancia y hasta su comportamiento. Sí, he dicho de la mujer de parto que es algo "valioso, enorme y sagrado" porque lo es, de igual forma que puede convertirse en algo frágil, vulnerable y necesitado de todo el amparo y la contención del mundoY sí, sí, he dicho "personal sanitario incompetente" porque considero que una matrona o un obstetra deben saber, si quieren ser llamados "buenos profesionales", cómo tratar a una mujer de 19 años que perdió a su primer hijo menos de un año atrás y que ahora, en el paritorio, está aterrorizada y absolutamente invadida por aquella experiencia. Y si no saben cómo hacerlo, y en el programa de ayer dejaron bien claro que no lo saben (qué terrible e innecesaria cruelad...), no son personal competente. Punto y pelota.
http://www.lasexta.com/lasextaon/babyboom/completos/ultimo_programa_completo_de_baby_boom__peticion_de_mano_en_directo/609053/1
(... os copio el enlace por si necesitáis refrescar la memoria sobre esta historia...)
Lo que estamos viendo en ese programa no puede rubricarse con un "oh, un parto, qué cosa más bonita..." porque en un parto no puede valer todo. Lo que importa es que el bebé nazca vivo y sano, claro que sí, es innecesario que el personal protagonista del programa nos repita eso una y otra vez porque es algo que todos sabemos y en lo que estamos de acuerdo. Pero velar por la vida y la salud de un recién nacido no tiene por qué implicar ningunear, insultar, despreciar y maltratar a la mujer que lo está pariendo. De hecho, velar DE VERDAD por la vida y la salud de ese bebé debería implicar velar también por la salud y el bienestar de su madre, y cuando hablo de su salud y de su bienestar no me refiero solo a sus constantes vitales y a su percepción del dolor: También estoy hablando de su autoestima, de su confianza en sí misma, de la experiencia positiva de su maternidad... De todo lo que va a posibilitar que, pasado el parto, esa mujer sea capaz de relacionarse con su hij@ de una manera sana y feliz. Por el amor de Dios, qué clase de posparto le espera a esa pobre chica a la que, minutos después de parir, todo el personal presente en su parto le abronca por no colaborar y le dicen cosas como "- Que sepas que tu hijo ha estado a punto de morir por tu culpa!" ??? Y qué clase de posparto le espera, en consecuencia, también a ese bebé! Se me ponen los pelos de punta...
Quiero dejar claro, y lo voy a decir muy alto, que para nada me estoy refiriendo ni me voy a referir en este artículo al hecho de que en el susodicho hospital del programa se realicen más o menos cesáreas o inducciones, que se tire más o menos de oxitocina sintética y de monitores contínuos, que se presione más o menos para que las madres opten por la anestesia (o analgesia, como alguna matrona prefiere llamarla en el programa...) epidural, que se les obligue a parir tumbadas o que se les dirija los pujos. Todo eso puede ser (y de hecho lo es, seguro) muy malo, pueden ser prácticas muy erróneas y puede conllevar un montón de problemas y de patologías en mamás y en bebés. Es cierto, y es denunciable, sí, y es por desgracia un panorama común a muchos otros hospitales y a muchas otras maternidades del país. Lamentablemente, es así. Pero no es ése "el tema". No es a eso a lo que voy. No es eso (o no es eso solo, o no es eso fundamentalmente...) lo que anoche me hacía saltar las lágrimas mientras veía la tele: Era el trato a las madres, era el respeto perdido, la deshumanización, el miedo de esa chica, la crueldad de la ginecóloga, las burlas a otras madres en el programa anterior, la desinformación a la que les someten, la falta de empatía, la sensación de terror en todas ellas, la soledad, el miedo otra vez...
Nadie debería parir así. Ninguna mujer debería ser sometida a tal VIOLENCIA.
Y nadie que cometa violaciones como ésas debería quedar impune, ni legal ni socialmente.
No es bonito, no señor, no lo es...
No voy a meterme a discutir la parte de responsabilidad de la dirección del programa, de la productora, de los responsables del montaje... Que tienen su parte no lo dudo, y seguramente sea una parte importante porque son los que nos están intentando vender el horror cubriéndolo con un gran lazo rosa. Pero los verdaderamente responsables son los que perpetran ese horror. Lo verdaderamente terrible no es ya que eso salga en la tele, sino que eso ocurra.
Hemos regalado un programa de televisión con todo lo que ello conlleva (los halagos de la audiencia, los aplausos del público y sus coronas de "héroes de la maternidad" ) a un grupo de profesionales que, en un mundo más sensato y justo, solo merecerían el descrédito, la desconfianza y hasta una denuncia.
No mis queridas amatxus... no tiene nada de bonito...
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