lunes, 17 de diciembre de 2012

LA SEMANA DEL FIN DEL MUNDO

Me vais a perdonar que hoy me vaya un poco por los Cerros de Úbeda; que me salga ligeramente (...y solo ligeramente) del ámbito de la Maternidad y la Crianza en esta reflexión. Hoy necesito darle vueltas a una cuestión que me trae bastante de cabeza desde hace un tiempo, y necesito hacerlo aquí, en voz alta.
Allá vamos:
Me preocupa, me angustia y me entristece profundamente la debacle emocional que está viviendo el mundo. Crisis económica y financiera a nivel global, crisis ecológica (irreversible?), crisis de Ideas y de Creencias, y por encima de todo, la peor de todas, la más peligrosa, una palpable crisis de Fe en el Ser Humano. Palpable, visible, evidente y absoluta. Se nota en todas las caras que te cruzas por la calle. Se siente en el ambiente vayas donde vayas. Se intuye en esa absurda paranoia milenarista que engorda periódicos, revistas y hasta informativos en los últimos meses (sabíais que un 20%... repito: UN 20%!!!!!!! de la población española cree que el fin del mundo llegará este mismo viernes?????) Se escucha en todas y cada una de las conversaciones que flotan a nuestro alrededor... Todo está mal mires donde mires y, mires donde mires, siempre encontrarás a alguien que rubrique la situación con un aplastante "esto ya no hay quien lo arregle". El mundo está hecho una porquería, sí, quizás, pero he querido llamar a esta situación debacle emocional porque, de verdad, creo que el más grave de los males, la más grave de las crisis que estamos sufriendo, es la espiritual. Y no entendamos ese espiritual en un sentido místico y pseudoreligioso, vale? Con ese término me refiero a todo aquello que afecta a nuestra vida emocional; todo aquello que oscurece nuestra capacidad de sobreponernos a las adversidades; todo aquello que vapulea nuestra ilusión y nuestras ganas de soñar y luchar por esos sueños; todo aquello que nos paraliza y nos vuelve cobardes y apáticos; todo aquello que nos pone tristes, que nos impide sonreir, que nos empuja a la desesperanza y al hastío. Esa horriblemente presente sensación de hastío...
Me pregunto qué clase de seres humanos puede florecer en este ambiente aplastante, asfixiante y opaco. Me pregunto qué clase de adultos serán en el futuro nuestr@s niñ@s de hoy, empáticos, creativos y generosos, si crecen viendo a su alrededor solo caras largas, si crecen oyendo palabras feísimas a todas horas (crisis, suicidio, pobreza, paro, desesperación...), si no pueden absorber el poder creador de las emociones positivas porque apenas las perciben en su entorno...

http://psicoletra.blogspot.com.es/2011/07/algo-sobre-la-tristeza.html

Padres crispados porque tienen sus vidas hipotecadas hasta el infinito (y más allá...), profesores aborregados y sin motivación ninguna, médicos que han perdido la ilusión por su profesión, políticos en los que nadie cree pero a los que (casi) nadie se atreve a dar la patada en el culo que se merecen... previsiones agoreras para los próximos 25 años, un 40% de la población en la pobreza en cuestión de una década y la amenaza del Fin del Mundo guiñando un ojo burlona desde el horizonte (porque ahora estamos con la tontería del 2012, pero después será la inminente inversión de los polos magnéticos, el asteroide 27-K escondido tras los anillos de Saturno o el deshielo de la Antártida. No nos engañemos: El miedo está ya bien anclado en nuestras conciencias y va para largo...) Este es el mundo en el que están creciendo nuestros hijos y nuestras hijas. Este es el pesadísimo y más que nublado cielo bajo el que, a pesar de todo, siguen jugando.
Confieso antes siquiera de formularla que no tengo la respuesta a la pregunta que me reconcome y que me llena de lágrimas los ojos: Qué podemos hacer por ell@s, por nuestr@s niñ@s, en esta situación??? Qué puedo hacer yo para rescatar a mis hij@s de esta losa de negatividad que nos aplasta??? ...???
La situación del Mundo es mala. Lo es. La situación de las personas es muy mala. Mucho. Todo está patas arriba y en muchas ocasiones el miedo y la rabia son tan fuertes que no nos dejan respirar. Lo sé. Lo estoy sintiendo. Lo estoy viviendo. Pero me parece tan injusto condenar a nuestros peques a tal miseria emocional...
Llamadme ingenua pero yo sigo creyendo en la fuerza del Ser Humano para romper con su destino aparente y construir mundos nuevos, nuevos universos, un nuevo orden más justo, más respetuoso, más humilde y más positivo para todos. Sigo creyendo en el Ser humano, aunque quizás no en el actual sino en ése que heredará la Tierra en unos años, que ya la está heredando y que tiene que aprender a relacionarse con ella de otra manera, a relacionarse de otra manera consigo mismo y con los demás. Nuestra generación ha perdido la energía de la ilusión, pero yo quiero que en las generaciones futuras esa ilusión se recupere, que l@s niñ@s de hoy se sientan, mañana, adultos capaces de guiar sus pasos por un camino y en una dirección más luminosa.
No sé cómo voy a hacerlo (y quizás lo sepa aún menos dentro de unos meses si pierdo el trabajo, el piso y todo lo que aún puedo perder...), pero voy a conseguir que, a pesar de todo, mis hij@s sean felices y se conviertan en Seres Humanos Integros, Buenos y Optimistas.
Quizás el primer paso sea empezar a sonreir un poco más...

http://noticias.starmedia.com/fotos/paises-mas-felices/ninos-felices.html

miércoles, 3 de octubre de 2012

ESTIVILL NO TIENE LA CULPA...

Es curioso. Muy, muy, muy curioso...
El sueño infantil y sus problemas es, sin falta, uno de los temas recurrentes en las tertulias entre madres, en los grupos de crianza y en los foros (de todos los colores...) de maternidad. Nuestro Grupo de Posparto de andar por casa no podía ser una excepción y, también, también lo hemos abordado en más de una ocasión. La mayor parte de las madres, prácticamente todas, problematiza de manera inconsciente el sueño de sus bebés y, con sus múltiples despertares, con su dependencia física de la madre, con su incapacidad para conciliarse lejos de la teta... lo considera anormal, erróneo, casi patológico. Muy pocas entienden que su hij@ es maravilloso tal y como es, y que duermen como duermen porque así lo deben hacer. Por qué? Tanto daño han podido hacer un solo señor, un solo método y un solo libro???


En estos días se habla mucho por la Red del "Donde dije digo digo Diego" del señor Eduard Estivill. Su método (que ni es método ni es suyo, pero bueno) ya no es aplicable a bebés de 4 ó 6 meses. Ahora nos descubre América reconociendo que no es esperable, ni posible!!! que un bebé de 6 meses duerma solito y del tirón en su habitación, abrazadito a su muñeco Pepito, porque la lactancia a demanda (¡!) y el ritmo madurativo de su cerebro no se lo permiten. Acabáramos... Ahora solo l@s niñ@s mayores de 3 años y con verdaderos problemas de insomnio (ein?) pueden dejarse abandonados llorando a su suerte, solo ell@s (y sus padres!) podrán beneficiarse de los estupendos resultados de su método (ni método ni suyo, insisto).Vaya por delante que yo no pienso asumir aquí que Estivill se ha retractado, como algun@s dicen, porque retractarse implica reconocer una equivocación que se ha cometido y hacer un propósito activo de enmienda. Y Estivill no ha reconocido error ninguno: Ha intentado esconder sus viejos argumentos con argumentos "nuevos" (ejem) y, con tanta falta de profesionalidad como poca vergüenza, ha intentado hacernos creer que esos argumentos, ese nuevo acento prolactancia, ese nuevo respeto a las necesidades de los bebés, ese apoyo en la evidencia científica, siempre han estado ahí. Qué desfachatez, por decirlo de una manera fina y educada... No, yo no pienso concederle la más mínima opción para excusarse por las barbaridades que lleva 15 años propagando entre la comunidad maternal, diga lo que diga su (previsiblemente) nuevo súper-ventas editorial.
Pero...
Voy a hacer aquí un poquito de abogado del Diablo y voy a decir algo que pienso y siento realmente, que va a sonar muy feo pero que siento y pienso de verdad: Estivill (ese personaje a mi modo de ver mezquino, interesado e inmoral...) y su método (lo dicho...) no son los auténticos y reales responsables de esos 15 años de llantos. No puede considerarse a Estivill responsable del bienestar (o todo lo contrario...) de tantos y tantísimos bebés porque los bebés son de sus madres y de sus padres, y son las madres y los padres los que toman las decisiones acerca de la crianza de sus hij@s. La responsabilidad acerca del bienestar (o no...) de los bebés es de sus p/madres.
Cómo es posible que tantos, tantos, tantos, tantos padres, durante tanto tiempo, hayan caído en el error de creer las tonterías sin fundamento del señor Estivill y su libro??? Un libro que enseña un método no-científico, cruel, antinatural a más no poder, doloroso, peligroso, desagradable y no sé cuántos adjetivos más... Cómo es posible que tantas madres hayan renunciado a su intuición, a su instinto y a esa necesidad imperiosa que todas las madres sentimos de abrazar a un bebé que llora??? Cómo hemos perdido el Norte hasta el punto de creer que nuestros bebés no saben dormir porque no duermen como este señor dice (decía...) que deben hacer??? Cómo hemos podido ceder la responsabilidad sobre nuestros pequeños??? Cómo nos hemos perdido tanto??? Me cuesta horrores entenderlo. Y no me vale la explicación del carisma de Estivill, de su prosa envolvente (perdón?), de la presión social ni nada de eso. No me valen.
Estivill es una mala persona; pero nosotras hemos sido muy estúpidas...
Espero que ahora, desmontados el pseudo-especialista y su método (ejem...), desprestigiado el libro maldito por su propio autor... espero que ahora, decía, ahora que no quedan excusas, empecemos a comportarnos más como m/padres y menos como borreg@s.


viernes, 21 de septiembre de 2012

INFANCIA SLOW

Decididamente, quiero ser slow...
Quiero compartir hoy con tod@s vosotr@s una lista fascinante que alguien me pasó hace ya bastante tiempo. Yo la tengo pinchada en el tablón de anuncios de mi conciencia y le echo un vistazo de reojillo todas las mañanas. No quiero que se me olvide ni un solo día que cuando eres pequeñ@ ESTAS son las cosas importantes, que ESTA es la auténtica manera de aprender:




Mi hijo mayor aún no ha cumplido los 4 años. Ahora mismo duerme la siesta abrazado a su hermana pequeña, perdidos ambos entre almohadones en la cama grande. La habitación está en penumbra y nuestro gatito siamés ronronea junto a ellos velando sus sueños. Cuando les miro a ambos, en este momento de paz absoluta, la certeza de que se trata de un momento NECESARIO y POSITIVO para ellos me invade y me hace sentir bien. Un antídoto poderoso (y necesario también...) contra la desazón que me provoca todos los años, y este año más aún si cabe, eso que llamamos la vuelta al cole.
Y es que...
Mi hijo mayor es uno de esos niños raros que no se quedan al comedor ni van a clase por las tardes porque su madre prefiere que duerma una buena siesta. La tensión con el profesorado es palpable porque, claro está, a su edad ya debería ser capaz de aguantar toda la jornada sin siesta y, además, faltando a clase por las tardes va a acabar perdiendo mucha materia (¡¿Materia!? ¿¡Qué materia?! ... ¿Van a empezar ya con las ecuaciones de segundo grado?...¿ Mecánica cuántica?... ¿Van a interpretar la Divina Comedia de Dante desde una perspectiva existencial-esencialista???!!! Por Dios...) Es uno de esos niños especiales que no se apunta todavía a las extraescolares porque su madre considera que le hace falta tener tiempo libre para jugar, leer cuentos, pasear y aburrirse. Mi hijo mayor es un niño escolarizado a medias que ha pasado todo el verano explorando los montes y caminos de la Comarca, que ha aprendido a cazar mariposas, a fotografiar libélulas y a diferenciar los sonidos de grillos y cigarras; que sabe hacer un arco y flechas con hilo, plumas y unas buenas ramas, que puede reconocer una imagen de la Gioconda y que sabe que su autor fue un señor muy listo llamado Leonardo Da Vinci... Mi peque sabe decir australopitheco y recitar La Canción del Pirata  de Espronceda, le encanta Mozart y entiende lo que es un eclipse. Pero todavía no escribe bien su nombre y solo "lee" letras sueltas, y sus dibujos son bastante abstractos (ejem), y no le gusta nada meterse en la piscina grande, ni siquiera con manguitos.
...De verdad es tan necesario y positivo que un/@ niñ@ de 4 años sepa leer y escribir los nombres de todos sus compañeros de clase, así, porque sí, sin más?? ...Es necesario y positivo que elijamos por él cualquier actividad que ni le va ni le viene para que tenga"algo que hacer", llámese natación, violín, inglés infantil, taekwondo o danzas regionales después de 7 horas (o más!) en el recinto escolar?? ...Es necesario que se pase el día corriendo de aquí para allá cargado de obligaciones impuestas?? ...Es positivo que le hagamos crecer a toda prisa?? Hacer más y más deprisa, saber más y más deprisa, crecer más y más deprisa...
A mí me da vueltas el estómago solo de pensarlo.
L@s niñ@s pequeñ@s tienen derecho a ser eso, pequeñ@s, y a que su ritmo (de movimiento, de vida, de aprendizaje...) sea pequeño también; es decir, lento, tranquilo, pausado... L@s niñ@s viven la vida de una manera y a una velocidad diferente a los adultos. Y si les cogemos de la mano y nos empeñamos en subirles a nuestro carro, si les obligamos a vivir a nuestro ritmo, a nuestra manera y según nuestros criterios -que para nada son los suyos- les robamos la oportunidad de adquirir el conocimiento más valioso de todos: ¿Quién soy yo? ¿Qué es lo que deseo? ¿Qué es lo que me gusta? ¿Hacia dónde quiero dirigir mis pequeños pasos???
Mis peques duermen la siesta ahora mismo, mientras escribo esto, y en casa el único ruido que se oye es el tic-tac de un reloj al que nadie hace el menor caso. Esta paz es necesaria y positiva, y es necesaria y positiva la pregunta de todos los días, cuando nos sentamos frente a la merienda:
"-¿Qué vamos a hacer esta tarde???"
Quiero una infancia slow para mis hijos.
Quiero que crezcan despacito...

martes, 7 de agosto de 2012

LAS MADRES QUE AMAMANTAMOS HACEMOS COSAS RARAS ... E INDECENTES!

Bueno, a mí realmente han llegado a decirme (en mi propia cara, con toda la ídem del mundo) que hasta antinaturales...

Y es que sí, es cierto, ver a un bebé mamando feliz del pecho de su madre suele provocar reacciones de ternura, sonrisas cómplices e incluso algún comentario validador y positivo. Es una imagen hermosa que resume la simbología clásica de la maternidad; de la maternidad entendida como entrega, amor incondicional, protección, cuidado... y todos esos conceptos que de entrada se relacionan con la idea de Madre. O incluso de Buena Madre. Socialmente hablando, de verdad lo creo, es una imagen positiva, valiosa y que gusta.

Pero...

Ay, que ya ha llegado el temido "pero"!

El "pero"(o una hermosa colección de "peros", más bien) llega cuando esta imagen maternal se sale de madre, valga la expresión, y rompe su idílica perfección clásica por cualquier esquina. Veamos:

*La imagen ya no gusta tanto, o no gusta a tantos, cuando esa madre desempeña su labor maternante en público. La misma estampa que, imaginada entre las paredes del hogar, satisface y encanta a tantos, a otros tantos les resulta inquietantemente "sucia" cuando se da en público. Es curioso, cuando menos... Amamantar a un bebé es algo bueno y me convierte en una Buena Madre cuando lo hago en casa, pero si lo saco a la calle me transforma automáticamente en una... en una qué? Tampoco debería sacar al exterior otros comportamientos maternantes como cambiar pañales, leer cuentos, jugar a "cucu-tras" o abrazar y dar besos???

*Hay cosas aún peor vistas que dar pecho en un banco del parque: Dar pecho en el trabajo, aunque sea en mi propio negocio, en la empresa que yo he levantado, en la tienda que yo regento, hace que mi profesionalidad sea puesta en duda. Se de clientes que han estado en mi local unas cuantas veces y a los que estoy convencida de haber atendido siempre con toda la educación del mundo; soy consciente de haberles dado un servicio impecable con el que han quedado plenamente content@s, y soy igualmente conscientes de que dichos clientes han preferido que no vuelva a atenderles yo después de haberme visto detrás del mostrador con mi bebé en el pecho. Sin más.

*El no va más de la lactancia en público: Amamantar "en tránsito", esto es, mientras paseas por la calle o curioseas en unos grandes almacenes. Puede que alguien se te acerque y medio-amablemente te ofrezca una silla o se preste a acompañarte a algún "sitio discreto donde puedas estar más cómoda" . Si también amablemente rechazas la oferta con una sonrisa y un "-Muchísimas gracias pero no me hace falta; estoy estupendamente así!" harás que te miren como a una auténtica perroflauta por muy de Carolina Herrera que vistas. Prueba; es divertido!

*Y eso de dormir con el bebé para poder amamantarlo libre y tranquilamente toda la noche? Ahí las miradas más que de desaprobación van a ser de mofa. Serás la "blanda" a la que sus hijos se suben a la chepa. Puede que te adviertan de que la lactancia nocturna a demanda te convertirá a la larga en la madre de un "ni-ni"... Ya verás...

*Otra terrible transgresión del ideal lactante la constituye la edad del bebé. Amamantar a un recién nacido es hermoso, pero la hermosura del acto disminuye de manera proporcional al crecimiento del bebé. Así, amamantar a un bebé de 9 meses o un año es... digamos... "raro"; amamantar a un bebé (que sí, que lo sigue siendo!) de 18 meses es provocador, y dar teta a un niño de casi 4 años es... es una vergüenza, vamos hombre! Confieso que por más vueltas que le doy no consigo entender por qué esto es así, por qué hay un momento en el que la intimidad y la ternura del acto de amamantar se convierten en algo perverso, obsceno e incluso, como ya os avanzaba al principio que tuve que escuchar en una ocasión, antinatural. Puedo, filosofando un poco al respecto, intuir que tiene algo que ver con la tendencia social a cosificar a los bebés más pequeños, a considerarlos meros muñequitos o entes pasivos que ni sienten ni padecen, y que además son angelicalmente asexuados; a diferencia de los más mayorcitos que dejan de ser angelitos para convertirse en seres humanos, muy humanos, claramente niñOs o niñAs, que muestran su propio carácter, sus primeras palabras reconocibles, que pueden comunicar y expresar emociones y algunos básicos pensamientos. Conforme crecen los bebés-niños se humanizan, y ver a una mujer semidesnuda con un pequeño ser humano en su pecho puede resultar chocante para algunos sectores de esta nuestra paradójica y muchas veces absurda sociedad. La Buena Madre amamanta bebés, no acerca su pecho a los labios de pequeñas personas humanas... No sé, digo yo que irán por ahí los tiros...

*La lactancia es impensable (y pueden tacharte de "ridícula" si sostienes lo contrario) si hablamos de varios bebés a la vez, ya sean gemelos, trillizos o sencillamente dos hermanos de distintas edades. Pretender amamantar a más de un hijo o hija a la vez despierta extrañas suspicacias, genera miradas recelosas y suele desembocar en comentarios hirientes más o menos conscientes y voluntarios. Por qué? Muchas veces me he mordido la lengua para no decirle a alguien "-Te molesta que yo amamante a mis dos hijos porque tú no fuiste capaz de amamantar a uno sólo?" Y no, no lo diré jamás en voz alta porque creo que sería una pregunta injusta, cruel y dañina. Pero lo pienso... lo pienso... Me apena terriblemente esa envidia extraña e insana que flota sobre esas miradas de incomprensión hacia mis dos lactancias paralelas...

*Para terminar, la  Buena Madre  ha de amamantar al niño perfecto y su lactancia a de ser perfecta también. Decir que "llamar la atención" es una forma demasiado educada de definir la reacción general ante una mamá que amamanta a un bebé con síndrome de Down o con problemas orofaciales serios, o sencillamente ante una mujer que al abrirse la ropa descubre dos pechos y un relactador colgando entre ellos. Son situaciones "especiales" o "extremas", sí, que demasiado frecuentemente se desvalorizan, se desvirtúan con comentarios del tipo de "-Y para qué te tomas tanto trabajo?", "-Pero de verdad te compensa?", "-Pues chica, tú misma, pero que sepas que con el bibe se criaría igual de bien!" ...y acaban degenerando en "casos raros", madres exageradas, locas de la teta, etc.

Muchas de estas situaciones las he vivido en primera persona, otras me han tocado bastante de cerca. Sé lo que es pasar en segundos de Buena Madre a madre que hace cosas raras... e indecentes. De verdad que lo sé. Y sé que no soy la única que se ha sentido así alguna vez, o muchas veces, o demasiadas.Porque la lactancia que la sociedad entiende como aceptable y hasta hermosa es una lactancia medida, limitada, que guarda unas determinadas "formas", que se adhiere a unos cánones precisos, que no se sale del  caminito marcado... Pero las madres que amamantamos sabemos que la lactancia real, la de verdad, no es así. Que no solo no tiene horarios ni límite de edad sino que tampoco pone medidas a su forma de expresarse, que no se corta ni se esconde, que te arrastra a una entrega, un cuidado y un amor incondicionales y absolutos. No aparecían estos conceptos en aquella imagen clásica de la Buena Madre que antes veíamos??????

Para esta Semana Mundial de la Lactancia Materna hay muchas causas importantísimas que reivindicar. Hay muchas cuestiones vitales que aún deben resolverse en lo que a la lactancia se refiere, pero mi granito de arena a la Semana en esta ocasión va a ir dedicado no a la lactancia en sí sino a las madres lactantes. Porque tenemos derecho a que se nos comprenda y respete, a que se reconozca que nuestra labor es GRANDE, que está llena de matices y que está en su naturaleza subvertir esquemas y romper corsés. Que no somos raras, indecentes ni nada por el estilo; que somos, definitivamente, Buenas Madres.

jueves, 7 de junio de 2012

DIA MUNDIAL POR LOS DERECHOS DEL NACIMIENTO

Y seguimos de celebraciones.
El dia de hoy, 7 de Junio, ha sido declarado por la OMS "Dia Mundial por los Derechos del Nacimiento". Para conmemorarlo procede una entrada especial en nuestro blog, pero esta vez no va a ser un articulo propio ni una opinion personal; os copio un interesantisimo Decalogo de los Derechos del Nacimiento recogido por la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento, agencia formada por diversas asociaciones que trabajan por la consecucion de una atencion profesional mas respetuosa y natural en el momento de nacer.
No añado mucho mas porque considero que queda todo perfectamente claro...



"Con el propósito de humanizar la llegada de los bebés a la vida, dándoles la bienvenida más cálida y teniendo en cuenta los estudios científicos, que en los últimos años se han llevado a cabo por investigadores en los diferentes campos de la medicina, la psiquiatría y la psicología, de la talla de Wilhelm Reich, Frederick Leboyer, Michel Odent., Thomas Verny, Alfred Tomatis, Jorge Cesar Martínez... entre otros. Tales investigaciones coinciden en subrayar que durante la gestación, nacimiento y primera infancia se gesta la salud física y psíquica del futuro adulto, salud que se formará con las experiencias vividas durante dicho período. Basándose en dichas investigaciones, como forma de prevención, la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento presenta las siguientes propuestas:
PRIMERO.- La decisión de concebir un hijo / a debería ser tomada libre y responsablemente por la madre y el padre. Los padres tendrían que ser conscientes de la importancia que para su hijo / a tiene el que ellos le comuniquen su aceptación y su afecto desde el inicio de la gestación.
SEGUNDO.- El útero materno ha de ser para el bebé lugar de bienestar. Él necesita sentirse protegido, seguro y querido, para ello es importante la preparación de la futura madre. La gestación tendría que ser una experiencia consciente, responsable, vivida por los padres con gozo; un periodo de enriquecimiento que inicie una relación plena y gratificante.
TERCERO.- Los padres deberían recibir toda la información y todo el apoyo. Para que el embarazo se desarrolle con satisfacción y en armonía sería recomendable el trabajo conjunto y la preparación previa entre los padres y la persona o personas que vayan a asistir al parto.
CUARTO.- El lugar, el ambiente y la compañía en el momento de la llega de un bebé deberían cuidarse con esmero. La manera en que un bebé llega a este mundo es de vital importancia para él, para sus padres y para la sociedad en la que nace, por ello, la decisión de dónde, con quién y cómo queremos que nazca nuestro hijo / a debería tomarse responsablemente, teniendo la seguridad de que es lo mejor que le podemos ofrecer.
QUINTO.- En su nacimiento, el bebé debería ser el principal protagonista. Uno de los acontecimientos más trascendentales en la vida de un ser humano es el de su nacimiento, debería ser el bebé, junto con sus padres, el verdadero protagonista de este hecho. La madre tendría que colaborar activamente con su hijo o hija en esta aventura de nacer. El padre debería ofrecer todo su apoyo, sus cuidados y contribuir así al bienestar del bebé y de su pareja. Se trata de favorecer, y no perturbar, el proceso de nacimiento, de facilitar el encuentro entre la madre, el bebé y el padre.
SEXTO.- Respeto al proceso fisiológico del parto. El parto se debería desarrollar en las mejores condiciones de intimidad, de respeto, de delicadeza, de calma, de libertad para dar a luz en cualquier posición. Las luces intensas, el exceso de ruido, las órdenes, las prisas, la rigidez de los protocolos, la falta de privacidad y las intervenciones sistemáticas inhiben el proceso natural del nacimiento. 
SÉPTIMO.- A ningún bebé se le debería privar de la creación del vínculo extrauterino con su madre. Es absolutamente necesario para el recién nacido permanecer junto a su madre, su vida biológica continúa en íntima unión con ella, que es lo conocido, su cuna, su alimento y su seguridad. Esta relación tendría que ser respetada porque el bienestar del recién nacido debe prevalecer sobre cualquier otra consideración.
OCTAVO.- El apoyo a la lactancia materna tendría que ser firme, constante, cálido y basado en la información adecuada. A través de la leche materna el bebé recibe, además del mejor alimento, afecto y ternura; recibe inmunidad ante posibles infecciones y se establece una estrecha relación entre él y su madre; recibe estímulo madurativos y una fuente integral de salud para comenzar su andadura en la vida. El tacto es el sentido más desarrollado que tiene el bebé, él necesita ser tocado, acariciado. La madre, que escoge dar el pecho, se pronuncia por dar prioridad a los contactos prolongados con su hijo antes que a otras exigencias de nuestra agitada vida.
NOVENO.- El bebé debería ser atendido personalmente por su madre y / o padre, por lo menos, durante el primer año de vida, con el fin de afianzar el vínculo afectivo entre madre e hijo, tan necesario para éste en su futura vida, y de cubrir las necesidades psicológicas y físicas del bebé, se hace necesario activar fórmulas que permitan mayor presencia de los padres al menos durante el primer año de vida del bebé, tales como la ampliación del periodo de descanso maternal y / o paternal.
DÉCIMO.- El bebé debería contar con nuestro respeto y apoyo incondicional por el sólo hecho de haber sido invitado a venir. El principal derecho del niño / a al nacer es el de recibir nuestro amor, nuestra consideración y nuestro respeto, puesto que es un ser consciente, inteligente y sensible. No hay nada que dé a la vida de un niño o una niña cimientos tan sólidos como la experiencia de sentirse, ya desde el útero, amado y deseado."

Para mas informacion al respecto puedes visitar:
PLATAFORMA PRO DERECHOS DEL NACIMIENTO

viernes, 25 de mayo de 2012

PARTO Y RESPETO

Faltan un par de días para que termine la que ha sido llamada SMPR, Semana Mundial por el Parto Respetado. Semana Mundial por el Parto Respetado... Parto Respetado... Da qué pensar...
¿Qué es en realidad un Parto Respetado? ¿A qué nos estamos refiriendo cuando usamos estas palabras? ¿De qué le estamos hablando a la sociedad con nuestras actividades de esta semana, con nuestras charlas, proyecciones, artículos? ¿Qué reivindicamos?
Parto Respetado. Sigo dándole vueltas...
¿Para qué o quién pedimos este respeto? ¿Para la mujer de parto o para el parto en sí? ¿Queremos que se respete la dignidad, la voluntad y el poder de decisión de las mujeres... o queremos que se respete la fisiología del parto, su desarrollo espontáneo y su curso natural?
Me inclino a pensar, y ésta es una reflexión absolutamente personal, que el trabajo a realizar en esta semana especial de reivindicaciones y pellizcos en la conciencia, en ésta y en todas las demás semanas que nos quedan por delante, es justamente el que tiende a aunar en una sóla ambas causas. Esto es, lograr que las mujeres asimilen como "lo más deseable", "lo mejor" y "lo más NORMAL" el parto no intervenido; que lo demanden, que lo defiendan, que lo exijan, que lo hagan respetar y, así, se hagan respetar a sí mismas como agentes del mismo.
Pero claro, para ello es fundamental que primero lo conozcan y lo entiendan...
A día de hoy tengo la sensación de que aún estamos un poco demasiado lejos de esta reivindicación ideal. Me parece que la lucha por el parto respetado se nos queda todavía un poco "coja" porque solo responde a la demanda de una minoría informada de mujeres. Mujeres que sí, que lo conocen y lo entienden. Solo esa minoría exige esta semana que se las respete a ellas y se respeten sus partos. A las demás mujeres la batalla ni les va ni les viene, en el mejor de los casos, y en el peor lo llegan a considerar una especie de ataque, lo contemplan con recelo y desconfianza. He visto gestos claros de desprecio en algunas de ellas al pasar por delante del cartel conmemorativo que cuelga en la puerta de mi tienda; y he oído comentarios al vuelo del tipo "-...bah, esto es algo de "ésas" que paren en casa", "-Sí, sí, eso, y la que necesite una cesárea que se muera, no?! (verídico...), o " Uy, quita, quita, donde esté una buena epidural..."


Quizás retorciendo un poco ese aspecto dual de la expresión Parto Respetado, reconociendo que puede referirse al respeto por las mujeres de parto tanto como al respeto por el parto mismo, podamos llegar a la conclusión de que también estas mujeres que defienden y buscan un parto protocolizado, medicalizado e intervenido tienen derecho a que su decisión se respete, ¿no? Respetar la opción de parto de estas mujeres, no obstante, supone desatender el respeto debido al parto mismo, al parto como proceso fisiológico natural. Y eso no puede consentirse. Hay una perversión dialéctica inaceptable en este argumento.
Pero claro, es que enfocarse solo en salvaguardar este aspecto, aun pasando por encima de la sensibilidad de algunas mujeres... Trabajar por un parto respetado que ellas rechazan y hacerlo al margen de ellas, enfrente de ellas, en "otro bando"... No sé, hay algo ahí que tampoco me convence... En realidad no puedo evitar pensar que también constituye una enorme falta de respeto hacia esas mujeres el hecho mismo de que alguien o algo les haya hecho llegar a pensar y sentir de esa manera; que esa misma sensibilidad equivocada es la muestra de que han sido gravísimamente faltadas al respeto en su calidad de mujeres y de "paridoras"; que han sido engañadas, estafadas, manipuladas...
Necesitamos con urgencia resolver esta situación de contradicción intrínseca. Es prioritario conseguir que el respeto en el momento del parto sea algo a exigir tanto para las mujeres que paren como para su propio acto de parir. Y para ello lo básico, lo fundamental, como casi siempre, se resume en una palabra: INFORMACIÓN. Lo básico, lo fundamental, lo más importante es, creo, empezar por normalizar la información que cada mujer recibe acerca de qué es ( y qué no...) un parto. Y ese trabajo, ímprobo, colosal, enorme, nos incumbe y nos afecta a tod@s, y tod@s debemos arrimar el hombro para llevarlo adelante.
- El personal sanitario (matronas, ginecólogos, enfermeras, pediatras, anestesistas, ecografistas...) DEBE actualizarse y debe involucrarse activamente en la labor de informar de forma completa y correcta a las mujeres tanto durante el embarazo como en el momento de parir. Basta de patologizar la gestación con pruebas absurdas, de infantilizar a las mujeres en las consultas, de decidir por ellas, y de dar cosas por sentado. No es aceptable que a estas alturas haya mujeres (muchas...) que, incluso después de semanas asistiendo a los llamados "Cursos de Preparación al Parto", creen que es imposible parir a un bebé de nalgas por vía vaginal...
- Los hospitales y maternidades DEBEN adaptar sus instalaciones y protocolos a la naturaleza real (no-manipulada, no-adaptada, no-intervenida) de los partos. Menos potros obstétricos y más matronas capaces de atender un parto vertical. Menos cunitas de metacrilato en las habitaciones y más capacidad para promover la lactancia materna del neonato. Menos cardiotocógrafos y más acompañamiento real a las madres. Menos luz, menos voces y menos gente en el paritorio y más atención personal a la familia que está naciendo...
- Los medios de comunicación DEBEN evitar el ensalzamiento de modelos de atención al parto basados en la dominación y la violencia (todas sabemos de qué hablo...), y también la justificación y frivolización de formas antinaturales y peligrosas de parir (cesáreas concertadas, inducciones programadas por cuestiones de agenda, packs megafashions parto+liposucción, etc...). El cine y la TV son en buena medida responsables de la calidad del imaginario colectivo que ilustra nuestra percepción social de lo que es un parto; no deberían descuidar más esta responsabilidad...
- Nosotros mismos como educadores de nuestros niños y niñas DEBEMOS esforzarnos en trasmitir a las generaciones venideras una idea limpia, sana y natural del nacimiento y del acto de parir. Da mucha pena escuchar a una niña de ocho años preguntar a una madre recién parida, con los ojos abiertísimos y esa inocente fascinación de l@s niñ@s por lo "gore", "-... Y te han dado muchos puntos ahí abajo???" , dando por sentado que un parto incluye una raja y que esa raja hay que
coserla...

Hay muchos frentes a tener en cuenta pero un solo objetivo a perseguir cuando llamamos al orden a todos ellos: Mostrar el parto como un acto saludable, natural, hermoso, positivo, un proceso NORMAL par el que las mujeres estamos fisiológicamente preparadas, algo que somos capaces de hacer por nosotras mismas (basta ya de ginecólogos que "hacen partos", por favor!), algo que no da miedo y que merece, por encima de todo, el mayor de los respetos.
Si logramos que este panorama soñado se haga real, que las mujeres capten a su alrededor de manera natural y cotidiana este mensaje, que lo entiendan y lo acepten, estaremos dando sentido, de verdad, a la expresión Parto Respetado. Estaremos respetando de verdad el parto y a las mujeres que paren.

martes, 15 de mayo de 2012

UN BEBE DE CARA AL MUNDO

EL pasado fin de semana hemos celebrado aquí, en Balmaseda, nuestro tradicional Mercado Medieval. Como cada año, el pueblo se ha llenado de los colores más vivos, de música y gritos, de un montón de olores y texturas especiales... Animales exóticos, puestos de venta con objetos de lo más curioso, equilibristas, fakires y magos, caballeros malhumorados de armaduras relucientes, damas delicadas con riquísimos vestidos largos... Vendedores ambulantes, animadores varios, gentes del pueblo y turistas, muchos, muchísimos, una cantidad abrumadora de turistas. Caminar por las calles de la Villa, entre una cosa y otra, era una tarea complicada y a veces ¡hasta peligrosa! Una locura fascinante.
Pues bien; en medio de este jaleo me ha sorprendido (o quizás no tanto, por desgracia...) cruzarme con decenas (no uno, ni dos, ni seis, ni diez...) de bebés pequeñitos, muy pequeñitos, que o bien recorrían el Mercado metidos en sus carritos o, aún peor, colgando en distintos artilugios portabebés de dudoso diseño e incierta seguridad. Y TODOS, sí, TODOS, de cara al mundo, mirando hacia la calle, enfrentados al ruido, al bullicio, a un tremendo caos sensorial, a una enorme marea de estímulos.

Y me ha dado mucha pena, la verdad.
¿Tanto nos hemos desconectado de nuestros bebés que nos hemos vuelto incapaces de reconocer su naturaleza más básica, su vulnerabilidad, su sensibilidad extrema, su extrema necesidad de protección?
Es curioso, porque en los talleres de porteo que organizo la mayoría de las madres se muestra reacia a colocar a sus bebés pequeñitos a la espalda y casi todas coinciden al explicar que sienten este cambio de ubicación como una especie de "separación", que es un paso que les cuesta dar porque les supone romper un vínculo importante con sus bebés. Dejar de ver al peque, dejar de tenerle al alcance de sus manos y sus besos, apartarle de la posición frontal, de ese abrazo cercano al pecho y al útero y pasarlo a la espalda lo interpretan de manera inconsciente como una suerte de "abandono", de "pérdida", como si el bebé quedara desamparado y desprotegido... o como si quedaran desamparadas y desprotegidas ellas mismas! Sin embargo la posición de cara a la marcha, que es la que realmente les desprotege y abandona, ésa no solo la piden y preguntan por ella sino que, me consta, me la traen a los talleres recomendada por la pediatra. Según les dicen a los padres en la consulta, es una manera estupenda de estimular a los bebés, de que conozcan el mundo y "se espabilen".
Madre mía...
Vamos a dejar ahora al margen el tema de los problemas fisiológicos que esa postura puede acarrear, y nos centraremos tan solo en el impacto emocional que provoca, ¿de acuerdo? Bien...
Cuando colocamos a un bebé de cara a la marcha, mirando hacia nuestro frente, de espaldas a nosotras, le estamos exponiendo a la totalidad de los estímulos que hay ahí fuera, a todo lo que hay que ver, a todo lo que hay que oír, al soplar del viento, al ladrido de los perros y al brillo chillón del sol en los parabrisas de los coches. Para el bebé todo esto es nuevo y atractivo, y al mismo tiempo, precisamente por nuevo y desconocido, un poquito aterrador. ¿De dónde ha salido ese estruendo? ¿Será una amenaza para mí? Y ese señor tan grande que vocifera y hace aspavientos con los brazos, ¿va a hacerme daño? ¿Tengo que temer a ese río de rostros desconocidos que se avalanzan sobre mí casis sin mirarme?... Un bebé no tiene los recursos intelectuales suficientes para responder por sí mismo a estas cuestiones que, de manera pre-lingüística, seguro que se está formulando. No tiene experiencia del mundo como para distinguir qué es peligroso y qué no. No puede entender que la música estridente es eso, música, y no un elemento ensordecedor y hostil, que las mazas de fuego del malabarista son un espectáculo y que los centenares de manos que se acercan a hacerle carantoñas lo hacen con buenas intenciones. !No puede! Un bebé recibe los estímulos del mundo con los ojos como platos, atento al más mínimo acento, absorbiéndolo todo como una esponja... pero una vez absorbidos, no los puede interpretar. Para lograrlo, para dar este nuevo paso en su relación con el mundo necesita tener acceso a la reacción de su persona de confianza y referencia, de su mamá, de quien le acompaña en ese paseo; necesita ver, oír, sentir qué ocurre en el rostro de esa persona, si se asusta, si se mantiene tranquila, si parece preocupada o divertida... La actitud de esa persona ante todas esas experiencias que está viviendo le da la pista que precisa para saber si él mismo debe asustarse o se puede sentir seguro y tranquilo. Pero claro, un bebé que viaja por el mundo de espaldas a su cuidador, pierde esta pista y se queda desoladoramente sólo...
Un bebé de cara al mundo está perdido.
Un bebé de cara al mundo no sabe lo que está viendo, no sabe lo que oye, no entiende nada, y cuando todo este caos sensorial le supera y le agota ni siquiera tiene la opción de refugiarse en el cuerpo del portador, no puede "mirar hacia otro lado", no hay un lugar seguro y familiar hacia donde mirar.
Es tristemente curioso que mantengamos ese instintinto conservador que nos dificulta llevar a los bebés a nuestras espaldas y, sin embargo, no nos demos cuenta de lo devastador que puede ser conservarlos en nuestro pecho, sí, pero de espaldas a nosotros.
Es espantosamente triste que los profesionales que nos cuidan (??) lo hagan recomendándonos conductas como ésta desde tamaña ceguera.
Habría que empezar a analizar qué clase de prejuicios culturales nos ciega así, a qué tipo de corriente social nos estamos entregando que nos lleva a criar a nuestros bebés de esa manera tan extraña...




sábado, 5 de mayo de 2012

YO TAMBIEN VOY A ESCRIBIR SOBRE BABYBOOM

No quería tener que hacerlo. De verdad que no me apetecía nada escribir sobre este tema, en serio, ya sabéis que comentar lo que se ve o se dice en la televisión acerca del tema parto siempre me da mucho yuyu; pero es que... Es que me está pasando lo que yo creo que nos está pasando a casi todas: Que o lo vomito, o reviento. Que si me callo y me lo trago siento que me voy a envenenar. Que, como diría mi abuela, hay cosas que claman al cielo y ante las que no se puede pasar de largo. No es que no se deba pasar de largo; es que NO SE PUEDE, es que es imposible, es que es imperativo tomar partido y dejar clara una postura. Es que...
De verdad que me cuesta hasta encontrar las palabras.
Soy consciente de que este blog lo leen algunas amatxus ajenas al ámbito... cómo llamarlo... a ese ambito en el que muchas otras nos movemos compartiendo blogs, asociaciones, listas de correo, foros, etc. Mujeres que no dedican su tiempo a ver videos de partos fisiológicos por internet, que no tienen una copia de las recomendaciones de la OMS subrayada y con anotaciones al margen, que no han oído hablar de cosas como "parto sin violencia", "cóctail de hormonas" ni "el planeta parto", ni de personas como Leboyer u Odent. Estas mujeres, probablemente, tampoco han escuchado nunca la expresión "violencia obstétrica". Bien. Para todas ellas, voy a intentar escribirlo bien claro:
"La violencia obstétrica es un TÉRMINO LEGAL que describe los DELITOSVIOLACIONES por parte del personal de salud en contra de los derechos de una mujer embarazada que esté en trabajos de parto."
La definición está extraída de Wikipedia, no es un arrebato extremista y radical que yo misma me haya sacado de la manga. Me he limitado a remarcar con mayúsculas y negrita los términos que considero fundamentales: Es un término legal, y hace referencia a delitos y violaciones. Vamos, que estamos hablando de algo muy serio... Estamos hablando de que las personas que provocan una situación de violencia obstétrica deberían ser considerad@s delincuentes.
Vale. Y... ¿por qué me pongo a hablar aquí de violencia obstétrica, de violaciones y de delincuentes?
Porque eso, eso precisamente y no otra cosa, es lo que estamos viendo los viernes por la noche en ese nefasto y obsceno programa de La Sexta llamado BabyBoom.
No voy a ser condescendiente. no voy a ser políticamente correcta y no voy a preocuparme por si a alguna lectora le molesta mi manera de expresarme. No estoy escribiendo esto como una opinión personal relativa a mis propios gustos y preferencias, no, estoy tratando de llamar la atención sobre algo gravísimo, y es que una situación que roza lo delictivo se está emitiendo en horario de máxima audiencia, comentado por una dulcísima voz en off y que hay muchas-muchísimas mujeres que lo están siguiendo con los ojos y la boca abierta pensando algo así como"-Oh, un parto, qué cosa más bonita..." Es como si de pronto un programa hiciera públicos los archivos secretos de un pederasta y todos al verlos exclamáramos sonrientes: "-Oh, fotos de niñ@s, qué cosa más tierna!" Nos estamos volviendo locos??????
Queridas madres y madres futuras que me leéis, "eso" que se ve en ese programa no son partos. Los partos no son así. Lo que vemos en ese programa son vejaciones, humillaciones, abusos de poder, faltas de respeto y de humanidad... son las salidas de tono de un personal sanitario incompetente que no debería, jamás de los jamases, entrar en contacto con algo tan valioso, tan enorme y tan casi-sagrado como es una mujer de parto. CUALQUIER mujer de parto, sea cual sea su historia, su circunstancia y hasta su comportamiento. Sí, he dicho de la mujer de parto que es algo "valioso, enorme y sagrado" porque lo es, de igual forma que puede convertirse en algo frágil, vulnerable y necesitado de todo el amparo y la contención del mundoY sí, sí, he dicho "personal sanitario incompetente" porque considero que una matrona o un obstetra deben saber, si quieren ser llamados "buenos profesionales", cómo tratar a una mujer de 19 años que perdió a su primer hijo menos de un año atrás y que ahora, en el paritorio, está aterrorizada y absolutamente invadida por aquella experiencia. Y si no saben cómo hacerlo, y en el programa de ayer dejaron bien claro que no lo saben (qué terrible e innecesaria cruelad...), no son personal competente. Punto y pelota.

http://www.lasexta.com/lasextaon/babyboom/completos/ultimo_programa_completo_de_baby_boom__peticion_de_mano_en_directo/609053/1
(... os copio el enlace por si necesitáis refrescar la memoria sobre esta historia...)

Lo que estamos viendo en ese programa no puede rubricarse con un "oh, un parto, qué cosa más bonita..." porque en un parto no puede valer todo. Lo que importa es que el bebé nazca vivo y sano, claro que sí, es innecesario que el personal protagonista del programa nos repita eso una y otra vez porque es algo que todos sabemos y en lo que estamos de acuerdo. Pero velar por la vida y la salud de un recién nacido no tiene por qué implicar ningunear, insultar, despreciar y maltratar a la mujer que lo está pariendo. De hecho, velar DE VERDAD por la vida y la salud de ese bebé debería implicar velar también por la salud y el bienestar de su madre, y cuando hablo de su salud y de su bienestar no me refiero solo a sus constantes vitales y a su percepción del dolor: También estoy hablando de su autoestima, de su confianza en sí misma, de la experiencia positiva de su maternidad... De todo lo que va a posibilitar que, pasado el parto, esa mujer sea capaz de relacionarse con su hij@ de una manera sana y feliz. Por el amor de Dios, qué clase de posparto le espera a esa pobre chica a la que, minutos después de parir, todo el personal presente en su parto le abronca por no colaborar y le dicen cosas como "- Que sepas que tu hijo ha estado a punto de morir por tu culpa!" ??? Y qué clase de posparto le espera, en consecuencia, también a ese bebé! Se me ponen los pelos de punta...
Quiero dejar claro, y lo voy a decir muy alto, que para nada me estoy refiriendo ni me voy a referir en este artículo al hecho de que en el susodicho hospital del programa se realicen más o menos cesáreas o inducciones, que se tire más o menos de oxitocina sintética y de monitores contínuos, que se presione más o menos para que las madres opten por la anestesia (o analgesia, como alguna matrona prefiere llamarla en el programa...) epidural, que se les obligue a parir tumbadas o que se les dirija los pujos. Todo eso puede ser (y de hecho lo es, seguro) muy malo, pueden ser prácticas muy erróneas y puede conllevar un montón de problemas y de patologías en mamás y en bebés. Es cierto, y es denunciable, sí, y es por desgracia un panorama común a muchos otros hospitales y a muchas otras maternidades del país. Lamentablemente, es así. Pero no es ése "el tema". No es a eso a lo que voy. No es eso (o no es eso solo, o no es eso fundamentalmente...) lo que anoche me hacía saltar las lágrimas mientras veía la tele: Era el trato a las madres, era el respeto perdido, la deshumanización, el miedo de esa chica, la crueldad de la ginecóloga, las burlas a otras madres en el programa anterior, la desinformación a la que les someten, la falta de empatía, la sensación de terror en todas ellas, la soledad, el miedo otra vez...
Nadie debería parir así. Ninguna mujer debería ser sometida a tal VIOLENCIA.
Y nadie que cometa violaciones como ésas debería quedar impune, ni legal ni socialmente.
No es bonito, no señor, no lo es...
No voy a meterme a discutir la parte de responsabilidad de la dirección del programa, de la productora, de los responsables del montaje... Que tienen su parte no lo dudo, y seguramente sea una parte importante porque son los que nos están intentando vender el horror cubriéndolo con un gran lazo rosa. Pero los verdaderamente responsables son los que perpetran ese horror. Lo verdaderamente terrible no es ya que eso salga en la tele, sino que eso ocurra.
Hemos regalado un programa de televisión con todo lo que ello conlleva (los halagos de la audiencia, los aplausos del público y sus coronas de "héroes de la maternidad" ) a un grupo de profesionales que, en un mundo más sensato y justo, solo merecerían el descrédito, la desconfianza y hasta una denuncia.
No mis queridas amatxus... no tiene nada de bonito...

lunes, 16 de abril de 2012

¿A QUÉ SABE LA TETA?

Lo escribí hace unos cuantos meses y lo habéis podido ver colgado en la web de la Asociación Besartean. (http://besartean.blogspot.com.es/)
Lo copio aquí porque hoy me siento optimista y tengo ganas de compartir con vosotr@s algo simple y bonito.
Espero que os guste ;) !

¿A qué sabe la teta?
Mmmmm… A tortilla de patata!


¿A qué sabe la teta? Mi mamá me lo pregunta a veces, medio en serio-medio en broma, mientras me abraza y me guiña un ojo juguetona. Yo me repantigo en su regazo y le devuelvo el guiño con mi sonrisa desdentada. Abro mucho la boca, saco la punta de la lengua y, entre lametones y pedorretas, le respondo un poco a mi manera; A esa manera de los bebés que solo las mamás entienden.
¿A qué sabe la teta?

La teta de mamá sabe esta noche a tortilla de patata, aunque al mediodía sabía a lentejas con chorizo y hay veces, sobre todo por la mañanita, que sabe a fruta fresca (¡mmmm.!) y a cola-cao con galletas. La teta puede saber a bocadillo de jamón, a ensalada de tomate y a sopa de fideos, y también hay días especiales en los que sabe a langostinos, a foie-gras o a otras cosas complicadas que ni siquiera sé aún cómo se llaman.
La teta sabe rica…

La teta sabe dulce y calentita cuando, sentadas en un banco de la plaza, mamá me achucha entre sus brazos y me dice “-¡Brrrrrrr! ¡Qué frío!” Pero también puede saber a un refresco de leche si es verano y en la playa, debajo de una enorme sombrilla, nos reímos juntas escuchando chillar a las gaviotas. ¡La teta es un poquito mágica!

La teta de mamá hace magia, sí, y sabe a tiritas de colores cuando me doy un coscorrón mientras gateo. Si me aburro sabe a sonajeros y peluches, y puede saber también a serpentinas y matasuegras cuando, después de una siesta muy larga, ¡me despierto con ganas de fiestuqui! Cómo mola la teta…
La teta sabe a juegos y a risas por el día, y por la noche…
…Sssshhhh…

Por la noche, cuando mamá me mece despacio acostadita sobre su pecho, la teta tiene un gustito lejano de tambores, de flautas de madera, de arpas pequeñitas, de cascabeles de cristal… Sabe a las nanas más bonitas del mundo. Y sabe a estrellas fugaces y a luciérnagas si la oscuridad me asusta al escaparme de un mal sueño. Y sabe a un abrazo muy fuerte y a un besito muy suave si me siento sóla al despertar. Sabe a besos, sí… A veces, cuando él ha tomado un ratito antes que yo, la teta sabe a los besos de mi hermano. Eso me encanta…
La teta por la noche sabe un poco a mi hermanito y, también, a los ronquidos de papá.
A los cuentos de la abuela, a los cumpleaños de los primos, a las palabras de los amigos que tendré, al corazón de todos los que ya me quieren y de los que algún día me querrán. Sabe a corazón, sí, eso es.
Pero sobre todo, sobre todo, sobre todo…

-¿A qué sabe la teta, cielo?

-A ti.
¡La teta sabe a mi mamá.!

martes, 3 de abril de 2012

...Y YO, PARA QUÉ QUIERO UNA DOULA?


Quienes nos dedicamos a esto creemos tenerlo claro: Todas las mujeres, cada una de ellas, merece tener el acompañamiento adecuado cuando se enfrenta a la experiencia de la maternidad. TODAS las mujeres. CADA UNA de ellas.

Parece una verdad muy  simple y muy obvia, algo muy fácil de entender; y sin embargo  no lo es… Por desconocimiento, por prejuicios varios y en ocasiones por una cuestión de discutibles principios, tendemos más que frecuentemente a pervertir este carácter universal del trabajo de las doulas, tendemos a re-interpretar esta idea tan hermosa como incómoda de que TODAS Y CADA UNA de las mujeres merecen contar con el acompañamiento de una. Nos quedamos con la parte dulce de la historia, con ese discurso consolador y luminoso que nos habla de la Experiencia Universal de la Maternidad, de una Red Global de Mujeres, del regreso a cierta Matriz Cósmica… Es muy tentador para una doula dejarse llevar por esa corriente que fluye en una dirección tan definida, tan agradable y definitivamente tan cómoda; no cuesta trabajo acompañar en estas condiciones, ¿ verdad? Pero… ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con mujeres que no tienen interés ninguno en formar parte consciente de ese Movimiento Global ni de esa Red? ¿Qué actitud tomamos ante aquéllas que conciben la maternidad no de “ésa” sino de “otra manera”? A veces perdemos de vista que la universalidad de la experiencia maternal se construye sobre millones de experiencias personales y concretas y que sosteniendo a esa Mujer con mayúsculas se encuentran millones de mujeres reales y corpóreas, mujeres en minúsculas, cada una con su visión del mundo, de la vida y de sí misma; y si aceptamos la premisa de que TODA mujer merece nuestro acompañamiento en su proceso de maternidad ocurrirá que muchas veces (muchas…) esa visión no va a coincidir en nada con la nuestra. Muchas veces esas mujeres van a tomar decisiones que no van a gustarnos nada, que nos va a costar muchísimo siquiera comprender. Muchas veces nos podremos encontrar acompañando a una mujer por un camino que no querríamos tener que recorrer, deseando de corazón no tener que recorrerlo. ¿Qué va a pasar en esos casos? Todas queremos sentarnos en un rincón oscuro y hacer calceta mientras acompañamos a una madre que pare en su casa, ahí no tenemos dudas. Pero, ¿qué pasa con las madres que te piden acompañamiento para una inducción injustificable, para una cesárea concertada o para un destete precoz en plena cuarentena? ¿No merecen una doula esas madres? ¿No podemos serles útiles a ellas también?

Si la pregunta fuera solo en esa dirección, si se tratara solo de un "debate interno" entre profesionales, quizás no tendría tanto interés; pero es que no es así. Esa especie de desconfianza o de recelo se da también en el sentido inverso, esto es, de las madres a las doulas. O acaso no os habéis encontrado nunca a una mujer que, tras explicarle a qué os dedicáis, os ha mirado de arriba a abajo espetándoos un dificilmente digerible "-...y de verdad hay gente que te paga por eso???" ... O, más claro todavía, a una mujer que te cuenta su determinada y personal situación, le preguntas si dada tal situación no se ha planteado contratar a una doula y te contesta sinceramente perpleja eso de "-...y yo para qué quiero una doula?" ¿Una doula puede ser útil a estas mujeres?

Personalmente, he tenido que enfrentarme a esta pregunta unas cuantas veces, algunas en silencio, para mí misma, pero otras también en voz alta, dialogando con alguna mujer que me lo preguntaba expresamente. Y para responderla veo que se me hace imprescindible un ejercicio total de honestidad: Si acepto que de verdad TODAS y CADA UNA de las mujeres merecen una doula a su lado y pueden verse beneficiadas por su presencia y su labor de acompañamiento, entonces sí, no hay duda, podré serle útil. Si, por el contrario, aún partiendo de aquella idea primordial tan bonita y tan -como estamos viendo- incómoda, hay situaciones en las que tengo que reconocer que me siento demasiado incomoda, demasiado desubicada como para acompañar, entonces estoy poniendo una barrera entre las madres reales y mi trabajo, estoy utilizando sin mencionarlo y como soslayándolo para no tener que verlo una especie de filtro con el que selecciono a madres que dan un perfil determinado, que encajan en un prototipo de "usuaria de doula". ¿Con qué opción me quedo? ¿Cómo decido entender mi labor y sobre qué principios quiero trabajar? Así volvemos al principio de todo: Quienes nos dedicamos a esto creemos tener claro que todas las mujeres, cada una de ellas, merece tener el acompañamiento adecuado cuando se enfrenta a la experiencia de la maternidad. TODAS las mujeres. CADA UNA de ellas. Lo tenemos claro, si, pero nos desviamos a veces tanto, tanto, tanto de aquella idea primitiva y cristalina que a los ojos de las madres (las de verdad, las de carne y hueso…) nos volvemos lejanas y opacas. No es extraño que se pregunten para qué quieren ellas una doula si nosotras mismas dudamos de nuestra utilidad y pertinencia;  si tenemos la arrogancia de preguntarnos si de verdad nos merecen, ¿cómo nos van a preguntarse ellas con cierto recelo para qué nos quieren???


Y YO, PRIMERIZA Y NOVATA TOTAL EN ESTO DE LA MATERNIDAD, YO QUE NO SÉ SIQUIERA QUÉ ES UNA DOULA... PARA QUÉ VOY A QUERER UNA?

 Para encontrar un punto de sujeción, un soporte firme, una especie de refugio seguro en medio del caos al que te vas a enfrentar en breve. Antaño cualquier madre primeriza y novata como tú tenía a su alrededor un referente maternal claro:  Conocía a mujeres cercanas que estaban viviendo o habían vivido esa experiencia, oía con frecuencia y normalidad historias de embarazos y partos, veía a su alrededor  a mujeres amamantando… Hoy ese ambiente materno se ha perdido. Hoy las nuevas formas de vida, los nuevos ritmos, las nuevas relaciones sociales… el mundo en el que hoy vivimos no ha guardado un espacio para estas redes simbólicas y vitales, y cada madre se enfrenta a su maternidad más sóla y desarraigada que nunca. Una doula puede ser una figura clave para vencer esa soledad y ese desarraigo maternal; una mujer con experiencia suficiente para hacerte sentir segura, pero también con la sensibilidad y discreción necesarias para hacer que esa seguridad se dirija hacia ti y no hacia ella, que sea capaz de hacerte confiar en ti misma en lugar de establecer una relación de dependencia.    
                        
…Y YO, MAMÁ EXPERIMENTADA CON DOS HIJOS, DOS EMBARAZOS, DOS PARTOS Y DOS CRIANZAS A LAS ESPALDAS, PARA QUÉ QUIERO UNA DOULA?
                           
No hay dos embarazos iguales, ni dos partos, ni dos crianzas, ni dos hijos… Lo que  sí que hay es una sola mujer, tú, enfrentándose a estas situaciones y desafíos que son nuevos y diferentes cada vez. Quizás el acompañamiento de una doula puede ayudarte a integrar estos dos extremos: Tu identidad personal, que sigue siendo una a través del tiempo y de las circunstancias de la vida, y tus diversas, diferentes y circunstanciales experiencias como madre…         

...Y YO, QUE DECIDIDAMENTE RENUNCIO A INFORMARME DE NADA ANTES DEL PARTO, QUE NO QUIERO LEER, QUE NO QUIERO SABER, QUE NO QUIERO COMERME LA CABEZA Y SOLO ESPERO A QUE LOS ACONTECIMIENTOS VAYAN LLEGANDO CUANDO Y COMO TENGAN QUE LLEGAR... PARA QUÉ QUIERO UNA DOULA?

 Quizás no para entender el proceso, si no lo deseas, pero sí para entenderte a ti misma… Quizás una doula puede ayudarte a interpretar tu propia vivencia o tus propias reacciones ante las situaciones que vas a vivir. Puede aportarte una cierta sensación de seguridad o de “normalidad” en medio de una experiencia que te resultará desconocida, incomprensible, extraña… Salvando las distancias: A mi me aterroriza volar. Mis conocimientos de aeronáutica son de cero-patatero, así que montar en un avión supone un total abandonarme a lo desconocido y me da, de verdad, mucho-mucho-mucho miedo. Cuando vuelo, no obstante, encuentro un claro consuelo en observar a las azafatas, me devuelve una razonable sensación de confianza y de seguridad ver cómo pasean sonrientes por el pasillo, cómo charlan entre ellas, cómo se desenvuelven con elegancia y sin sobresaltos aun en medio de las turbulencias…  Salvando las distancias, repito, creo que la presencia de una doula en tu viaje hacia la maternidad, su sola presencia y compañía, su estar contigo en ese proceso, puede hacer que la experiencia sea más positiva, menos amenazadora y, como te decía, más “normal”…  
…Y YO QUE, DESPUÉS DE INFORMARME AL RESPECTO, NO SIENTO NINGUNA ATRACCION EN ABSOLUTO POR ESO DEL PARTO Y LA MATERNIDAD “NATURALES”, QUE CONFÍO AL 100% EN LO QUE ME DICEN MI GINECÓLOGO, MI PEDIATRA, MIS AMIGAS Y MI MADRE… QUE ACEPTARÉ SIN CUESTIONAR NADA CUALQUIER INTERVENCIÓN QUE ME PROPONGAN EL DÍA DEL PARTO, QUE TENGO CLARO DESDE HOY MISMO QUE NO VOY A DAR PECHO Y QUE MI BEBÉ DORMIRÁ EN SU HABITACIÓN DESDE EL PRIMER MINUTO , Y QUE… PARA QUÉ QUIERO YO UNA DOULA?              

Una doula está ahí para darte la información que necesites cuando tú quieras tenerla, para explicarte las cosas con claridad y sin dobleces, para ayudarte a distinguir las opiniones populares de la certeza científica; te puede contar qué es y cómo se desarrolla un parto, te dejará bien claro que el pecho es la mejor opción para ti y para tu bebé y podrá razonarte cuáles son las ventajas físicas y emocionales del colecho o de la crianza en brazos. Puede proporcionarte toda esa información y además, si lo necesitas, también el apoyo que necesites a ese respecto. Pero, una vez que tú tomas tus decisiones y siempre que sean éstas unas decisiones conscientes e informadas, estará ahí también para respetarlas, para no juzgarte y para servirte de apoyo en las dificultades que se te pueden presentar en ése, tu propio y personal camino. Una doula no va a imponerte la dirección que has de seguir como madre nunca, jamás va a pretender guiarte; simplemente, te va a acompañar… Va a velar por tu bienestar y va a procurar que tu experiencia de la maternidad sea la más positiva, pero siempre, siempre, siempre, quien juzga lo positivo de esa experiencia y quien se hace responsable de ella has de ser tú…   
 ...Y YO QUE EN MI EMBARAZO, EN MI PARTO Y EN MI POSPARTO VOY A ESTAR RODEADA DE UN MONTÓN DE GENTE QUE ME AYUDARÁ, ME ACOMPAÑARÁ Y CUIDARÁ DE MÍ... PARA QUE QUIERO UNA DOULA?

...puede que para encontrarte a tí misma en medio de tanta gente...





Espero que poco a poco vayamos acercándonos y ganándole espacio a este desencuentro. Espero que algún día de verdad TODA mujer, CADA mujer, pueda tener a su lado a la persona idónea para hacerle sentir de la manera más hermosa y más viva su propia maternidad...

martes, 20 de marzo de 2012

EL PAPEL DEL PADRE

EL PAPEL DEL PADRE... Un clásico dentro del repertorio de temas en cualquier grupo de lactancia/crianza que se precie, ¿verdad? Una cuestión sobre la que todo parece estar ya dicho y acerca de la cual parece ser que tod@s lo tenemos todo claro.
¿...Seguro?
Pues no. Ni tan dicho, ni tan claro, ni tan seguro. Todavía hay mujeres que justifican el abandono de sus lactancias con el peregrino razonamiento de que "-...es que con el biberón el padre se puede involucrar más en la crianza", "- ...es que así repartimos el trabajo con el bebé al 50%" o "-...es que necesito que el padre le de algún biberón para poder descansar yo en condiciones" En el otro extremo argumentativo pero igual de equivocados, se sitúan los padres que piensan: "- Durante los primeros meses de vida yo no pinto casi nada en esto de la crianza; el bebé es más de su madre, ¡que es la que tiene los pechos!" Hay padres que se sienten frustrados y heridos porque sus bebés reclaman más a mamá que a ellos, igual que hay madres que, por miedo a que los peques se "enmadren" demasiado, dosifican su presencia y su cercanía física para forzarles de algún modo a buscar consuelo en la figura paterna.
No hay ningún estudio, ningún tipo de evidencia científica que permita pensar que los hombres están genéticamente menos dotados para el cuidado de su prole que las mujeres. Ambos sexos comparten de entrada dicha capacidad. No existe un ""Gen de la Crianza" que nos haga a las mujeres más hábiles, ni más propensas ni especialmente dotadas, así que nada debe llevarnos a pensar que la crianza es una cosa de mujeres, "que los bebés son más de sus madres". Lo que sí es fácilmente comprobable es que, fisiológica y orgánicamente hablando, hombres y mujeres somos diferentes: Los hombres no pueden gestar, no paren y, es verdad, no tienen pechos con los que amamantar. Las mujeres sí. Teniendo en cuenta que la crianza de un bebé, especialmente de un bebé recién nacido, es una cuestión muy "física", muy "orgánica" a veces, ¿significa eso que un padre está menos o peor capacitado para la crianza de sus hij@s? En absoluto. Significa, sencillamente, que su papel no será igual que el de la madre. ¿Hay que empeñarse en "equilibrar" estas desigualdades para que la participación de ambos sea exactamente la misma, indiscernible al cien por cien, estrictamente pareja y perfectamente intercambiable? Por Dios... ¿No es más simple dejar que cada uno tenga SU papel, que cada uno intervenga en la crianza de los peques desde su propia peculiaridad y que el rol del padre y el de la madre conserven cada uno sus diferentes expresiones, sus particularidades, su propia identidad?
De acuerdo; pero entonces, ¿cuál se supone que es el papel peculiar, particular e identitario del padre?
Repetimos: Los hombres no gestan, no paren, no amamantan. Y está muy bien pensado que no lo hagan, porque para gestarlos, parirlos y amamantarlos, los bebés ya tienen a sus madres.
Los hombres no gestan y no se ven por tanto sometidos a los vaivenes de todo tipo (físicos, psicológicos, hormonales...) que supone un embarazo. Se mantienen más o menos estables durante esos 9 meses y pueden así proporcionar a la madre un sostén estable también, un punto de apoyo y de referencia cuando están inquietas, nerviosas, asustadas... pueden ser su refugio cuando se sienten cansadas o pesadas, incluso pueden conservar por ellas la perspectiva y el sentido del humor. Pueden informarse con ellas, interesarse por su vivencia, acompañarlas de corazón en su viaje, ser sus Compañeros, así, en mayúsculas. Una embarazada tranquila, acompañada y respetada tiene más posibilidades de ser la mamá de un bebé feliz...
Los hombres tampoco paren, pero pueden estar ahí pendientes de que ellas lo hagan de la mejor manera posible. Un hombre informado y consciente de lo que está ocurriendo puede ser un puente firme entre la mujer de parto y el resto del mundo, un filtro efectivo de intervenciones médicas innecesarias, el garante de un recibimiento digno y respetuoso para el recién nacido y un interlocutor muy válido con (o contra...) las visitas "poco deseadas" en el posparto. Y un "buen parto" también es importante para el bienestar del bebé...
Los hombres no amamantan, pero una vez que el bebé está instalado en el pecho de la madre, pueden hacer ABSOLUTAMENTE TODO LO DEMÁS. Pueden cocinar, recoger la casa, gestionar las visitas, cuidar de los hermanos mayores, cambiar pañales, lavar bodies y pijama, acomodar los cojines en la espalda de la mujer, llenarle uno y mil vasos de agua, decirle lo mucho que la admira, ayudarla a buscar la ayuda necesaria para solucionar dificultades en la lactancia si éstas se plantean, abrazarla muy fuerte, abrazar muy fuerte al bebé... ABSOLUTAMENTE TODO lo que la madre necesita para poder amamantar con tranquilidad. No puede amamantar por ella, no puede dormir al bebé en su pecho ni mantenerle ahí, tranquilo y confortado, durante horas y horas y horas... pero puede ayudarle a que ella lo haga de tantas, tantísimas maneras... hay tantas, tantísimas cosas de las que se puede ocupar... No es necesario que comparta el momento de la alimentación con un biberón porque, apoyando a la madre que da el pecho, está proporcionando a su hij@ la mejor alimentación posible; cuidando de la madre en este momento tan sensible se está involucrando en la crianza del bebé de una manera óptima. Y no, no es necesario que utilice el biberón por las noches para que la madre pueda descansar. Es preferible que favorezca este descanso encargándose de todas esas tareas que no son amamantar y que agotan a la madre puérpera mucho más que dar el pecho; la madre puede dormir cuando duerma el bebé, sea de día o de noche, y además las propias hormonas que intervienen en la lactancia ya se encargan de maximizar el descanso nocturno ayudándola a dormir entre las tomas!
Un bebé pasa 9 meses creciendo dentro del cuerpo de su madre y cuando nace, terriblemente inmaduro (las crías humanas son las más inmaduras de todas las crías mamíferas al nacer...) y absolutamente dependiente, es natural, comprensible y SANO que encuentre en este mismo cuerpo su perfecto ecosistema; está comprobado que el contacto piel con piel con la madre ayuda al recién nacido a madurar y desarrollarse, y es fácil entender que también será este cuerpo conocido, esta presencia mucho más que familiar la que le hará sentir emocionalmente más seguro, más consolado, menos vulnerable. Durante los primeros meses de vida un bebé se siente tan identificado con la madre que es literalmente incapaz de entenderse a sí mismo como algo distinto de ella. Para un recién nacido su madre es parte de sí mismo, su mamá y él son un solo ser, su mamá es todo lo que percibe y lo que siente! También la madre siente de algún modo esta identificación, de modo que el vículo mamá/bebé cobra una fuerza que va mucho más allá de cualquier otro vínculo afectivo. Hay hombres que se sienten quizás "amenazados" por este vínculo, hombres a los que esta circunstancia les asusta, o les hace sentir excluídos, lo que les lleva a pensar que "no pintan nada" para el bebé... Pero sí, sí que pintan. Su papel es el de protector de este vínculo, su trabajo es no permitir que nada ni nadie perturbe este tiempo vital de identidad mamá/bebé, que nada ni nadie se ponga en su contra. También hay mujeres que no quieren ceder a este arrastre emocional que el bebé produce, y por eso hay familias que lo quieren "todo al 50%". No se dan cuenta de que hay cosas que el padre no puede ofrecer al bebé pero la mamá sí, efectivamente, del mismo modo que hay cosas que es el padre el único que puede aportarle: Entre ellas la conciencia, adquirida muy poquito a poco, de que hay "algo" más allá de mamá; una visión más amplia del mundo y un entendimiento más claro de sí mismo. Es un papel muy significativo y es suyo, únicamente suyo, y quizás no es es el más "reluciente" en las primeras semanas, pero en poco tiempo adquiere una importancia fundamental para la evolución del bebé.
El papel del padre es el papel de un héroe en cierto modo, porque implica una gran fuerza, una resistencia enorme y mucha decisión. Ha de ocuparse de muchas cosas, grandes y pequeñas, y tiene sobre sus hombros la responsabilidad del bienestar de su nueva familia. Pero es el papel de un héroe muy humano y muy humilde, pues debe aceptar que no es, al menos al principio, el papel central; que trabaja un poco en la sombra, y que no además no recibe a cambio la satisfacción física y total de una madre que ve crecer su vientre, que siente bajar a su hij@ por el canal de parto o que logra calmar su llanto acercándole a su pecho. Pero aún así está ahí, sabe estar ahí, está ahí para cuando se le necesita y su presencia se hace imprescindible.
Los padres son los héroes cotidianos que hacen la crianza posible... y feliz :)

jueves, 15 de marzo de 2012

TIENDITA ON-LINE


Por fin me decido a abrir la "sucursal virtual" de mi tiendita, y sois las primeras en enteraros :)
Os dejo el enlace colgadito al lado del título del blog, para cuando lo necesitéis!

jueves, 8 de marzo de 2012

MUJERES TRABAJADORAS, MADRES OCIOSAS???




En un país en el que tener un empleo remunerado es prácticamente un lujo, hablar de las amas de casa como mujeres trabajadoras puede parecer una especie de provocación, un divertimento teorético, un enunciado errante más dentro de un filosofema dudoso. Y sin embargo, por incómodo y fútil que hoy suene, la verdad-verdadera es que las amas de casa son mujeres trabajadoras... De acuerdo. Hoy todo está patas arriba y nadie sabe muy bien por dónde le da el aire ni dónde tiene el culo y dónde la cabeza. Pero yo soy optimista y sé que terminará La Crisis un decenio de éstos, que volveremos a "la normalidad" (?) en algún momento y que entonces, entonces sí, el pseudo-debate acerca del estatus de las amas de casa resurgirá con fuerza para animar los foros, las tertulias de los bares y hasta algún que otro programa de la televisión. Y aunque siempre habrá uno o dos recalcitrantes majaderos que lo pondrán en duda (siempre los hay...), estoy segura de que la sensatez y el sentido común finalmente pondrán las cosas en su sitio: Las amas de casa son parte fundamental de la fuerza trabajadora de un país, y como tal se les terminará reconociendo; social e institucionalmente, en el plano económico tanto como en el cultural. Se dirá bien alto entonces lo que bien alto decimos aquí ahora: LAS AMAS DE CASA SON MUJERES TRABAJADORAS.

Y las madres?

Hoy ha entrado en la tienda una mujer con su bebé recién nacido. Después de unos minutos de consultas y charletas, cuando ya se iba, la he despedido con una sonrisa y un "-...y feliz Día de la Mujer Trabajadora!". Ella se ha girado y desde la puerta, con una sonrisa tan insegura que parecía más una disculpa que otra cosa me ha respondido: "- Jo! Lo de "trabajadora" ahora como que no, eh? Que con lo que me absorbe éste (por el bebé...) no me da para hacer nada en todo el día; vamos, si te cuento la de ropa que se me está acumulando en el cesto de planchar... Uf!" Me ha dado la sensación de que necesitaba hablar un rato sobre ello, pero la timidez o la prisa han forzado la despedida y la cosa ha quedado ahí. Yo me he quedado con las ganas de decirle tantas cosas...

Una psicoterapeuta llamada Naomi Stadlen escribió hace ya algunos años un librito que forma pare del catálogo de pequeñas joyas de mi biblioteca personal y que, de verdad, creo que debería ser de lectura obligada en el puerperio. No para la madre puérpera, que no suele estar para demasiadas lecturas, sino para todas y todos l@s que le rodean, ya sean parejas, suegras, madres, amigas, vecinos, jefes y demás parentela. El libro tiene un título tan sugerente como "Lo que hacen las madres" y un subtítulo aún mejor: "...especialmente cuando parece que no hacen nada". Y de él transcribo:

CAPITULO 6. "NO CONSIGO HACER NADA EN TODO EL DIA"

     La mayoría de la gente está de acuerdo en que ser madre es un trabajo muy duro. Pero, ¿cuál es exactamente el trabajo de una madre? En esto hay menos acuerdo. La gente parece pensar que cuidar a un bebé no tiene nada que ver con el trabajo que se supone que debe hacer una madre.
     Por ejemplo, imagina a una madre que está enjuagando la ropa de su bebé. Sabe que su hijo está dormido pero que puede despertarse en cualquier momento. Efectivamente, unos minutos después el niño empieza a llorar, así que la madre se seca las manos y va rápidamente a cogerle. Parece que está alterado, así que le acuna un rato. Luego se pregunta si ha tenido un mal sueño y empieza a cantar una cancioncilla que le gusta y suele animarle. ¿Cuál de estas actividades es su trabajo?
     La mayoría de la gente diría que al enjuagar la ropa está trabajando, mientras que al coger a su bebé tiene que dejar de trabajar. Las madres suelen hablar de una dolorosa sensación de "fracaso" en esos momentos en los que, si prestásemos más atención, nos daríamos cuenta de que están cuidando a sus hijos. Lo contrario también es cierto. Cuando una madre está ocupada en tareas domésticas concretas y visibles, pero de carácter secundario respecto a sus obligaciones maternales, es muy probable que tanto ella como otras personas digan que "está consiguiendo hacer su trabajo".
     Hoy en día una madre puede sentirse muy sóla. La mayoría de la gente no es consciente de lo que hace. Esto no se debe a que la maternidad haya cambiado. Los elementos esenciales de la maternidad parecen ser invariables. Pero el mundo que rodea a una madre está cambiando siempre. Sin embargo, las madres no pueden retirarse a un vacío social. Ser madre es tanto un papel privado como social. Cada madre construye un puente que conecta a su hijo con la sociedad que todos compartimos. Si es un buen puente, su hijo podrá utilizarlo para acceder al mundo exterior. Este puente está basado en su relación mutua. Si se puede relacionar bien con su hijo, éste tendrá la oportunidad de convertirse en una persona que se relacionará bien con nosotros. El conjunto de nuestra sociedad depende de cómo se relacione cada madre con su hijo. Ese ES su trabajo maternal.

Casi nada.

Y sigue:

     ¿Quién puede predecir el futuro de un bebé? Podría convertirse en un adulto con una gran responsabilidad, o por el contrario encontrarse en una sociedad que le oprime con sus derechos limitados. En esas circunstancias, sus primeras experiencias con su madre y el recuerdo de cómo utilizaba su poder para relacionarse con él pueden resultarle muy útiles en su vida adulta. (...)
     Cuando una madre está sentada tranquilamente con su bebé es posible que no registre ningún logro visible. Mientras se considere este tipo de relación como "no hacer nada en todo el día", a la mayoría de las madres les costará reconocer el valor de lo que hacen. Solo se sienten valoradas por los cambios visibles que consiguen. Sin embargo, los cambios visibles pueden ser banales, como señala la socióloga Jessie Bernard: "Se protege, se cuida y se socializa a generaciones de niños con actividades banales como cambiar pañales, lavar los platos, poner tiritas y empujarlos en los columpios".

Una madre "sentada tranquilamente con su bebé". Una mujer sentada en un banco del parque, con un bebé en los brazos y un niño pequeño que corretea a su alrededor y le saluda con la mano. La imagen casi-prototípica de "una madre haciendo de madre". Nos parece la imagen de una mujer ociosa? ...de una mujer que no está haciendo nada? Por desgracia, la respuesta para mucha gente (incluída esa misma madre, muy probablemente!) es SI.

Nuestra sociedad, cuya raíz cultural se hunde hondamente en principios patriarcales y masculinos,  tiende a valorar únicamente el trabajo "productivo", el que se sostiene sobre los conceptos-pilares de "rentabilidad" y "resultado", el que se basa en relaciones de poder y dominación (de los materiales, de los mercados, de las personas...), el que responde a un discurso racional, lógico, analítico... Desprecia o ni siquiera contempla la existencia de otra forma de trabajo. Pero el hecho es que las madres trabajan, y trabajan de otra forma. La madre sentada en el banco, la que pasa horas muertas en el sofá con su pequeño de semanas agarrado al pecho, la que ve cómo crece una montaña de platos en el fregadero mientras bailotea con por el pasillo para dormir a su niña o la que no se incorpora a su antiguo puesto de trabajo a las 16 semanas de parir porque quiere seguir cuidando de su hijo; estas mujeres están trabajando y trabajan sin descanso, y lo hacen a todas horas, y trabajan muy duro aunque al final del día no tengan en sus manos un resultado material que lo demuestre. Aunque su trabajo no genere riqueza en el sentido monetario de la expresión (habria que discutir y matizar bastante esta afirmación, pero bueno...). Aunque el discurso de su acción haya sido más intuitivo que racional, más emotivo que analítico, más errático que lógico. Aunque no hayan dominado a nada ni a nadie y la única relación en la que hayan basado su acción, la relación con su hij@, haya sido la del cariño y la de la colaboración. Aunque su forma de trabajar no encaje en el modelo tradicional masculino, no es de recibo negar que las madres trabajan. Su trabajo es, justamente SER MADRES.

De cómo realicen este trabajo depende la calidad de vida (en el sentido moral y no económico de la expresión "calidad de vida", se entiende) de la siguiente generación. Pero, cómo va a realizar un "buen trabajo" una persona convencida de que lo que está haciendo no tiene ningún valor, que no va a ningún sitio, que no está haciendo nada? Cómo va a realizar bien su "labor maternal" una mujer que no es ya que no reciba ninguna valoración positiva por ello sino que, además, se le está haciendo creer y sentir que debería estar haciendo "otra cosa", que está perdiendo el tiempo, que está fallando o fracasando porque no llega a más???? Qué injusto es que una madre tenga que esbozar una media-sonrisa de disculpa cuando me cuenta que con el bebé no puede hacer nada en todo el día y que, por ello, no merece ser felicitada en el día de hoy... Como dice Naomi Stadlen, "si continuamos refiriéndonos a los periodos de tranquilidad maternal como "no hacer nada", la mayoría de las mujeres seguirán considerando que no hacen "nada""  ...y esta conciencia puede ser para muchas mujeres tan perturbadora y tan frustrante que puede llegar a estropear para siempre su experiencia de la maternidad. Qué injusto...

Del trabajo de las madres de hoy, de su trabajo de "ser madres" depende la salud de la sociedad de mañana. Las madres somos las que construímos el mundo, somos la fuerza de trabajo más primaria, más primordial que existe, somos las generadoras de éste o de aquel orden, de ésta o de aquella realidad.  Nuestro cometido es tan vasto que da vértigo descubrirlo tan ignorado, tan menospreciado, tan oculto. Creo que hoy es un buen día para reivindicarnos y para gritar que, con nuestros niños colgados al cuello todo el día, no somos "madres ociosas" sino verdaderas MUJERES TRABAJADORAS. Pero no por lo que hacemos en la cocina con un niño colgado al cuello, no por ser capaces de limpiar el baño con un niño colgado al cuello, no por tener la capacidad de escribir un informe comercial en el ordenador con un niño colgado al cuello ni por pasar la mañana entera detrás de un mostrador con el niño colgado al cuello, no: el niño que llevamos colgado al cuello, y no todo lo demás, es nuestro trabajo.

Cuánto costará que se reconozca esto????

Nos queda mucho camino que recorrer para lograr ese reconocimiento social (del reconocimiento económico de nuestro trabajo ya ni me planteo hablar; las 16 semanas de baja maternal de las que "gozamos" en este país son una muestra del grado de evolución mental que tenemos a ese respecto...), mucha tarea por hacer y además hay que empezar a hacerla desde el principio mismo, esto es, desde nosotras mismas, desde nuestra mismísima conciencia. Empecemos a valorarnos nosotras y enseñaremos al mundo a valorarnos. Dediquemos nuestra energía a cuidar a nuestros bebés y hagámoslo con la cabeza bien alta porque al hacerlo, al escucharlo, al amamantarlo, al dejarle dormir durante horas en nuestros brazos, al responder a sus demandas, al "perder el tiempo" jugando con él, al consolarlo, al mimarlo, al educarlo, al cantarle una nana, al jugar con él al balón... al Ser Su Madre, estamos maternando a la Humanidad entera. Aunque no hagamos nada más en la vida, solo con eso ya habremos hecho un gran trabajo.

Feliz Dia de la Mujer Trabajadora a todas las madres del mundo!!!!!

lunes, 27 de febrero de 2012

AMAMANTAR A CONTRACORRIENTE




Así titulaba hace un par de años un pequeño escrito que acabó colgado en la web-amiga de Proyecto Materna. Amamantar a contracorriente...( http://proyectomaterna.es/para-leer/articulos-lm/amamantar-a-contracorriente/)
Hoy me he acordado de él rumiando aún la resaca de la entrada anterior y reflexionando acerca de la situación que vivimos en el "Servicio de Lactancia Materna" (por llamarlo de alguna manera!) de nuestra tiendita. En este punto concreto, intentando comprender por qué dispongo del stock más completo -me consta- en accesorios de lactancia de toda la Comarca, del único espacio de asesoramiento de toda la zona... y prácticamente nadie lo usa, un número reducidísimo de madres del pueblo se ha acercado a él. Es extraño... ¿Será que las madres lactantes de la región no tienen nunca problemas, no se encuentran con ninguna duda, no necesitan ningún consejo ni...??? Esto sería genial, desde luego, una gran noticia, pero me resulta muy difícil creerlo, la verdad ¿Será entonces que prefieren desplazarse hasta la capital, con toda la incomodidad que esto puede suponerles, antes que hacer uso del servicio de nuestro establecimiento??? Y si no es eso, ¿no será que no les gusta la tienda, o el cartel de la publicidad... o que no les caigo bien yo!??? ¿Qué será...?
Al final, he caído en la cuenta de que la clave quizás esté en la pregunta más descorazonadora de todas, que sin embargo es también la más fundamental: ¿Será que prácticamente NO HAY madres lactantes???
Pausa dramática.
Será que no las hay, sí, muy probablemente.
Vivo en un pueblo muy pequeño en el que, en proporción, el número de bebés menores de 2 años es muy grande. De verdad, ¡aquí nacen much@s niñ@s! Miro a mi alrededor y veo cantidad de cochecitos, sillitas de paseo e incluso alguna que otra mochilita. En la puerta del cole, en la Plaza, en el parque... El pueblo está lleno de bebés, mires donde mires. De todos los colores imaginables. ¿Es posible que, de estos bebés, los que están siendo amamantados por sus madres no lleguen a ser ni la mitad, quizás ni siquiera un tercio, puede que incluso menos??? Me temo que sí es posible porque, lamentablemente, mires donde mires, el pueblo también está lleno de biberones. De hecho, y a modo de muy significativa anécdota, tengo que reconocer que son más las mujeres que han entrado en la tienda buscando biberones (que no vendo...) que las que se han interesado por nada relacionado con la lactancia materna.
De acuerdo; tendré que asumir que las mayor parte de las mujeres de la zona no amamanta a sus bebés; o que decide dejar de hacerlo al poco de nacer éstos. Muy bien, lo asumo. Pero no puedo dejar de hacerme una pregunta, realmente La Pregunta: ¿POR QUÉ??? ¿Por qué no quieren dar el pecho? ¿Por qué hay aquí, en mi pueblo, en la región entera, tan pocas madres lactantes?
El tema de la desinformación que comentaba en el artículo que os enlazo es más que importante a este respecto; sin duda, creo que está en la base del problema,  Volvemos a lo que ya manoseamos tanto el otro día: Cuán grave es que los supuestos "expertos" se apoltronen en creencias desfasadas, en mitos sin fundamento, en miedos, en perjuicios, en juicios parciales, en intereses materiales muy poco ocultos... Qué enorme daño pueden hacer cuando tienen la desfachatez de publicar y patrocinar sin comprobar, sin estudiar, sin asegurarse.
Para entender hasta que punto esta desinformación nos está haciendo daño, hasta qué punto está pervirtiendo el que debería ser el orden natural de las cosas, os cuento algo muy inquietante que una madre-amiga muy involucrada en la atención a l@s inmigrantes del pueblo me comentaba hace algún tiempo: Entre los artículos de primerísima necesidad que las familias inmigrantes en situación más precaria solicitaban a los servicios sociales se encontraban, cada vez más, biberones y leches de fórmula para sus bebés. Algunas de estas familias tienen verdaderos problemas económicos, viven en situaciones muy-muy-muy precarias, pero se preocupan por guardar buena parte del poco dinero que tienen para comprar a sus bebés cereales de farmacia, tarritos de comida infantil y botes de leche artificial. Artículos todos estos que, seguro, en sus pueblos de origen no solo no estaban a su alcance económicamente hablando sino que, además, mucho más importante, quedaban muy lejos de su tradición y de sus usos culturales cotidianos. La tendencia parece ser que va en aumento, y al preguntarle directamente a la madre de una de esas familias cómo es que no amamantaba a sus bebé, por qué le alimentaba con leche artificial y con productos envasados (carísimos, más engorrosos y culturalmente tan ajenos a ella...) en lugar de darle pecho, sabéis cuál es la estremecedora respuesta que esta mujer dio a mi amiga??? "-Porque ahora que estamos aquí queremos que nuestr@s hij@s tengan lo mejor..." 
Así que aquí "lo mejor" que podemos ofrecer a los bebés es la leche de fórmula y los potitos.
Algo estamos haciendo muy-muy mal...
Para esta madre pakistaní amamantar a su bebé en público en un ambiente en el que las madres locales tiran de bibe a la primera de cambio parece constituir un gesto de no-adaptación, de "atraso". Es triste, pero hasta cierto punto se puede comprender. Que dichas madres locales compartan esta creencia... eso ya no es justificable en absoluto. Es algo más que triste que estas mujeres, estas mujeres del pueblo, ésas que no usan mi "Servicio de Lactancia Materna"  no porque no tengan problemas con su lactancia ni porque los tengan con mi tienda ni conmigo sino porque no amamantan... es algo más que triste, decía, que estas mujeres tengan el convencimiento de que su decisión de no amamantar no tiene demasiada importancia. Que crean que de verdad están dando a sus bebés lo mejor. Es más que triste.
Es un engaño, una alienación, una mentira, una estafa (...de la que son víctimas, aclaro!)
Es un problema de valores.
Es un problema de salud pública.
Es una pérdida a un nivel (cultural, histórico, de civilización....) que no creo que seamos del todo capaces de entender.
Mi tienda, mi trabajo y mi propia experiencia como madre lactante son una acción a contracorriente en este panorama que os dibujo. Voy a hacer un esfuerzo para creer, en esta tarde soleada de Febrero, que va a servir para algo...